23 octubre 2006

La culpa

La culpa no es que sea mala, es que es espantosa.

Yo quiero dejar claro que no tengo ninguna necesidad de poner a parir películas por escribir una frase más o menos graciosa. Yo digo lo que veo. ¿Que soy dura? sí, vale, pero no se trata de venganza. Se trata de justicia.

Y no tengo ningún problema en tirar por la borda el esfuerzo de todo un equipo en un par de líneas. Porque vale, yo puedo imaginar a 45 personas levantándose a las 6 de la madrugada para rodar una peli durante 4 semanas, pero la peli sigue siendo un espanto. Y me jode tratándose de quien se trata, que considero que ha hecho el mejor terror de la historia del género en España.

Pero el nivel de las películas para no dormir es cada vez peor y parecía imposible (aunque yo tengo todavía grandes esperanzas en Paco Plaza porque soy así de soñadora).

Se preguntarán como es que sigo con este pack, pues porque es una cuestión de principios. He dicho que las voy a criticar todas y lo voy a hacer aunque me cueste la cordura.




La culpa es una película que se ríe de sí misma pero sin querer. La cosa empieza bien porque estamos en los ochenta, la dirección artística y la fotografía parecen de película de Garci y las actrices son estupendas, nunca mejor dicho. Una doctora lesbiana (Nieve de Medina) contrata a una ayudante (Montse Mostaza) para que se vaya a vivir a su consulta, que también es su casa. Ésta es madre soltera de una niña que nada tiene que envidiar a Dakota Fanning a excepción de su enorme fortuna.

La niña que da mucho miedo porque es rubia y tiene dos trenzas de lo más aterradoras es bastante echada palante, o sea, que si hay una puerta ella la abre y si cree ver algo debajo de la cama ella se agacha (Tuvo suerte de no salir en otra entrega que yo me sé porque se le iba a acabar la tontería).

Entonces estamos en una casa de estas grandes, con patios internos, áticos polvorientos y una consulta médica totalmente equipada, con una lesbiana con ganas de ligar, una madre soltera de muy buen ver y una niña inquieta. Y por si eso fuera poco hay una puerta misteriosa pero con la llave por fuera. Y aquí yo me empiezo a mosquear porque las llaves nunca deberían estar en las cerraduras. A lo sumo en un cajón. La segunda vez que sale la puerta misteriosa, la ayudante, mosqueada claro, ve que se mueve el picaporte.

Como me he lanzado la voy a contar toda así que a partir de aquí cuidado. La ayudante intenta sonsacar a la doctora a ver si hay algo en la casa pero ésta dice que no. O miente o no sabe que tiene gente viviendo en la habitación de al lado.

La tercera vez que sale la dichosa puerta ¿quién pasa por ahí? Efectivamente, la cría. Entonces hace lo que todos los críos en esas situaciones. En cuanto ve moverse el picaporte pues entra, no vaya a ser que el fantasma o el monstruo salga corriendo.

Una vez dentro de la habitación extraña, la niña ve velas como para surtir a una urbanización en caso de apagón, todas en su candelabro. Esto le parece de lo más normal porque sigue adelante. Y entonces se encuentra una cama muy adoselada con una señora bastante mayor dentro. Para más inri aparece por detrás otra persona que toca a la niña. Claro que a nosotros, que hemos visto hace tiempo la cerradura, las velas y la vieja en la cama, esta última aparición no nos produce ni un temblor. Pero bueno, como intención es buena.

Hasta este momento la película nos está encantando pero nos empezamos a preguntar, más que nada porque estamos por el minuto 30 que de qué va.



A partir de este momento empieza a plantearse el tema de los abortos. La doctora parece que ejerce mucha influencia en sus pacientes. Es como si quisiera que las mujeres no tuvieran hijos.
Pero esto, que es bastante interesante, solo se intuye, no hay intención de contar tal cosa.

Hay un personaje misterioso llamado Cristina que por lo visto vivió allí y de la que la doctora estuvo enamorada.

Luego nos enteramos de que las que viven en la habitación misteriosa son las verdaderas dueñas del edificio, así que la mujer que tocó a la niña y la vieja, son simplemente vecinas. Eso no se sabe en su momento, así que la escena de la niña termina con una mano por detrás y hasta varias escenas después no nos cuentan quien la tocó.

La ayudante se queda embarazada y decide abortar básicamente porque lo dice el guión. La doctora la induce y además ella hace una llamada telefónica al supuesto padre que está pasando el fin de semana fuera, así que claro, como no coge el teléfono decide quitarse el niño de encima.
Normal.

Estamos en el minuto 45 y no sabemos de qué va la película. Pero llega el aborto y pasa algo inquietante. El feto desaparece. Pero para este momento ya estamos hartos de preguntarnos qué nos intentan contar y empezamos a ponernos nerviosos.

En este momento la niña sube al ático por primera vez. Y a partir de aquí subirán al ático no dos, ni tres, sino CINCO veces. Carcajadas y lágrimas me salían cada vez que álguien subía una escalera. La niña coge del ático una preciosa lata de galletas y la cuida como si fuera un juguete nuevo. Las dos mujeres mosqueadas por la desaparición del feto, y por las cosas raras que pasan en la casa (la basura por ejemplo aparece tirada en medio de la cocina) empiezan a sospechar que la niña lleva el feto de su hermanito en la lata.

Bueno... vamos a abreviar... la cosa es que muere gente. Una paciente que ha ido a abortar aparece muerta cuando la doctora se va a la cocina a preparar una manzanilla. La doctora no ha sido claro, y en la casa solo está la niña y el presunto feto asesino.

Una noche la doctora va hacia la cocina y se encuentra con el siguiente panorama, el cubo de la basura tirado y al mirar hacia los estantes ve -y vemos- que se mueven algunos recipientes.

En ese momento alguien la mata.

La ayudante ve a la muerta, va hacia el ático y allí está la niña. Y entre lágrimas y gritos, la madre confiesa que es la asesina, en realidad no lo dice, pero se entiende y claro, ni feto ni leches. Así que seguramente los botes de la cocina se habían movido porque algún ratón pasaba por allí.

Y todo, los actores, la dirección artística, la fotografía, la puesta en escena... no tiene ningún valor, cuando la historia no existe.

10 comentarios:

Doc Moriarty dijo...

Ahora empiezo a entender por qué Telecinco no ha emitido finalmente la serie...

SisterBoy dijo...

Hombre dudo mucho que la mala calidad de la serie les detenga, eso nunca les ha supuesto un obstaculo.

Agatha Christie solia escribir en primer lugar el final de sus relatos y a partir de ahi el resto, aqui parece que se ha hecho al reves.

Este telefilme consiste en una gran introducción que ocupa más de la mitad de la duración total del episodio donde todas las posibles derivaciones de la historia terminan en una onclusión tonta, fofa y fefa.

Y lo de la llave por fuera de la puerta es algo que chirria más que Freddy Krueger lavando la loza. Coño es el caso del tipico guionista que se libra de los posibles problemas que se presentan a la hora de escribir la historia de la manera más fácil posible, y eso es algo que dice muy poco de su trabajo. Me recuerda a cierta escena de "El laberinto del fauno"

Anónimo dijo...

Ánimo. Quedan Plaza y Urbizu, creo que peor no se puede hacer, sinceramente.

Deckard dijo...

También parecía imposible hacer algo peor que la de Balagueró y las han hecho a pares. Así que yo no estaría tan esperanzado.

Ra está en la aldea dijo...

Qué bien escribes, chica de la tele. No dejo de maravillarme con tu prosa y tu buen criterio.

SisterBoy dijo...

Necesito elinks para los dos nuevos capitulos, no los encuentro por ninguna parte

Mer dijo...

Ay Ra, eres un sol!

Deckard dijo...

sisterboy eres el pirata más vago que ha visto el sol. Te veo en el caribe con el barco anclado esperando a que los galeones españoles te llenen la bodega (sin hacer ruido para no molestar).

SisterBoy dijo...

Jo, pero es que lo busco en el buscador y no sale nada

contactos dijo...

Bueno, al menos tu crítica está bien argumentada, no como algunos famosos de la crítica que ponen a parir pero con poco base. Para gustos, ya se sabe..