17 enero 2018

Time´s Up sí pero ojo con tocarme a mis ídolos


Hasta Louis CK todo iba bien. Con Kevin Spacey y Harvey Weinsten la cosa parecía clara: demos voz a las víctimas que siempre tienen la razón. Pero cuando uno de esos nombres te cae simpático todo se derrumba y a pesar de nuestro super feminismo, empiezan las justificaciones:

"Sabías donde te metías"
"¿Por qué has ido a su piso si sólo querías charlar?"
"¿En serio? ¿Subes a su coche y pretendes que no se saque la chorra?".



Lo de Louis CK fue el primer jarro de agua fría porque el tipo les pedía amablemente que lo vieran masturbarse. Y pensamos: "Joder, el pobre se lo curraba, eso no es acoso por el amor de Dios". Pero hasta él mismo lo reconoció. Una cosa es pedirle a cualquiera que te mire tocarte y otra es hacerlo desde tu posición de poder. Era un caso de acoso en toda regla. Aún así pensamos: "¿Por qué decirlo en público? Haberle mandado un wattshap. Yo quiero ver más Louie, dejad esta mierda". 




Hace una semana se me rompió el corazón con la noticia de que James Franco también era uno de los acusados de abuso. Pero claro, piensas ¡Es James Franco! Que a nadie se le escapa que el tío no es un santo. ¡Que ese señor se subió a presentar la noche de los Oscar puesto hasta arriba de marihuana!. Lo raro es que te subas a su coche y simplemente te lleve a casa. ¡Que sabes donde te metes!   

Así que ¿Por qué tengo que creerle a una rubita, aspirante a actriz, que no ha hecho más que dos cortos en su vida y que puede incluso estar beneficiándose de este escándalo... que este hombre se aprovechó de su poder sobre ella para que le hiciera una felación?. No tengo por qué hacerlo. Tengo que pensar que no era para tanto, que exageró. Como él dijo: "No fue exactamente así". Que los chicos hacen esas cosas. ¡Que de eso al abuso hay un mundo!

Y llega entonces el comunicado de las francesas, abanderadas por Catherine Deneuve y dice que las cosas se están sacando de madre. Y sus argumentos parecen sólidos. Los americanos son exageradamente puritanos y cuando se les mete algo en la cabeza, a ver quién se lo saca. No se puede llamar acoso a cualquier cosa ¿Y qué pasa con la galantería? Los hombres ya no van a querer tocarnos la rodilla, acariciarnos de soslayo... ¿Qué estamos haciendo? ¿Van a tener que mandarnos un burofax para que sepamos que quieren irse a la cama con nosotras? ¿Un burofax que necesitará una respuesta firmada y sellada con un SÍ como una catedral para empezar a hablar? ¿Nos estamos cerrando a la sexualidad? ¿Estamos tirando por la borda tanto esfuerzo por lograr la libertad sexual? ¿Volvemos a los 70? Todo parece problemático y complejo. Es claramente el comienzo de una Caza de Brujas de la que no se va a salvar nadie. ¿Quién será el siguiente? Me han tocado a mi Louie, a mi James ¿Qué me espera, Redios?
 


Y entonces llega el asunto de Aziz Ansari. Él conoce a una chica encantadora, tienen una cita y ella sube a su casa. Están charlando, pasándoselo bien pero ella da muestras de que no le apetece follar para nada. Él estas señales no verbales ni las ve venir y sigue adelante. La besa, se quita la ropa, le quita la ropa, practican sexo oral. Él sigue besándola pero ella no le responde los besos. Ella le dice que se quiere ir. Él le pide un taxi. Ella se va. Al día siguiente él le escribe que pasó una noche divertida y ella le contesta que no lo fue para nada. 

Lo primero que piensas ante este párrafo es "TÍA, COÑO ¿PARA QUÉ SUBES?". Pero entonces lo ves. 

Y todo cobra sentido.

Hagamos una prueba. Cojamos el párrafo anterior y démosle la vuelta:

"Y entonces llega el asunto de Aziz Ansari. Él conoce a una chica encantadora, tienen una cita y él  sube a su casa. Están charlando, pasándoselo bien y él da muestras de que no le apetece follar para nada. Ella estas señales no verbales ni las ve venir y sigue adelante. Lo besa, se quita la ropa, le quita la ropa, practican sexo oral. Ella sigue besándolo pero él no le responde los besos. Él le dice que se quiere ir. Ella le pide un taxi. Él se va. Al día siguiente ella le escribe que pasó una noche divertida y él le contesta que no lo fue para nada". 

La diferencia entre los dos párrafos es que el primero nos suena muy normal. El segundo nos resulta de otro planeta. No va a pasar. Nunca.

Básicamente porque nosotras podemos estar en un piso con un chico charlando y punto. Entrar en la casa, coche, habitación de hotel de una persona no significa aceptar que va a haber sexo. Es más, puedes querer sexo hasta que el tío diga alguna imbecilidad y se te quiten las ganas. 

El problema es que damos por hecho que la casa, coche, habitación de hotel del chico es LA BOCA DEL LOBO. El problema es que ellos han aprendido que esto es así. El problema es que ellos han aprendido que su ERECCIÓN es definitiva. Si la tienen ya no hay vuelta atrás. "Conseguiste que me empalme tía, eres una calientapollas, ahora tienes que hacer lo que has venido a hacer".

Y todo esto es lo que tiene que cambiar. Quizás no tienen la culpa ni James Franco, ni Aziz Ansari ni Louis CK por siglos de sometimiento. Quizás tenemos que aprender a decir que no. Pero por Dios ¿En serio? ¿En serio hay que decir algo tan desagradable como "Un Alvariño por favor. Ah por cierto! que no me apetece follar"?.

A veces nosotras también hemos tenido la culpa, por jugar  a aquello de "No, no, ahora no, bueno sí, pero poco". Todas lo hemos hecho, les hemos enseñado mal. Pero ellos no deberían ser idiotas. No deberían hacerse los idiotas, Tienen que saber diferenciar entre un "NO PERO SÍ",  de un "NO VA A PASAR NUNCA". No pueden ser tan listos para unas cosas y tan tontos para esto.

Todas estas mujeres se han sentido humilladas, todas han vivido estas situaciones sin querer y por razones que se les escapan (miedo, shock, admiración, angustia). Pero lo han vivido y deben decirlo. Para que una habitación deje de ser una BOCA DEL LOBO. Para que seamos por fin, iguales.


04 mayo 2017

Girlboss

En la séptima temporada de "Portlandia", esa comedia maravillosa de Fred Armisen y Carrie Brownstein que disecciona la sociedad urbanita a golpe de parodia,  hay una trama en la que se reivindica el poder de los hombres. Una pareja de un padre y un hijo (éste interpretado por Carrie Brownstein) se hacen preguntas del estilo "Qué pasa con los hombres?". Piden firmas, componen un rap y organizan un cineforum para hablarles a los chavales de directores que no conocen como Brian de Palma, que ya está bien de tanta Kathryn Bigelow... porque parece que por fin, en 2017, el feminismo es tendencia.



The good fight, Big little lies, Feud, The handmade tale, son series en las que las mujeres son las protagonistas absolutas.  Girlboss es una de ellas y como no, su productora ejecutiva, Charlize Theron, una de las feministas más influyentes. El problema viene cuando los rumores y noticias sobre la vida real de la protagonista, la millonaria del mundo de la moda Sophia Amoruso, que creó de la nada y en tiempo record la plataforma de venta online de ropa vintage Nasty Gal, ensombrecen el discurso y el feminismo desaparece.

Yo, que soy poco de leer artículos antes de ver una serie, no me había enterado de nada. No sabía de polémicas, ni lo que era Nasty Gal, ni conocía la autobiografía de Sophia. Así que simplemente vi la serie. Y me encantó.

También es verdad que siento mucha empatía hacia las locas integrales. Esos personajes supuestamente fuertes, egoístas, petulantes e inmaduros me fascinan.  No es casualidad que la propia Charlize haya sido el mismo personaje en la obra maestra de Jason Reitman "Young adult", una mujer estancada en los 80 que no podía avanzar. Jason Reitman y Diablo Cody apostaban por una no evolución y su personaje acababa en el principio.

Aquí, no olvidemos que estamos en una comedia y que ya parte con un aviso: "Esto es una versión bastante libre de una historia real". La showrunner Kay Cannon (30 Rock, New Girl) sabe bastante de gente insoportable y mucho más de cómo convertirla en entrañable y si encima tenemos a la preciosa Britt Robertson que parece que en su vida ha matado una mosca, no hay más que hablar: La zorra es nuestra mejor amiga. Por más que la verdadera Sophia Amarouso sea una arpía despiadada, nosotros estamos entregados.

La primera temporada hace un recorrido por los primeros años de la vida empresarial de Nasty Gal, que va del año 2005 a 2008 y es muy gracioso comprobar que a pesar de ser hace escasos 10 añitos, aquello sin Facebook y sin smartphones parecía el paleolítico  (maravilloso el capítulo que muestra un foro de internet que discute frente a frente en una mesa redonda). La serie no pretende ser un panfleto de autoayuda para dummies, ni una oda al feminismo, más bien critica la personalidad egocéntrica de Sophia y repasa los aspectos más importantes de su vida: la problemática relación con su padre, el vacío de su madre que la dejó siendo niña, su pareja, su mejor amiga... y la verdad que hay capítulos que podrían entremezclarse porque el hilo conductor que es la creación de la empresa no tiene más que 4 momentos álgidos. Simplemente son apuntes bien contados, bien escritos, emocionantes a veces, de la vida de una chica que ha llegado a lo más alto y que como todos los genios solitarios, básicamente lo que busca es el amor. 

Realmente leyendo noticias actuales sobre la vida de Sophia Amouroso nada me extraña. No es lo mismo llevar una empresa tú sola que tener 50 empleados y en la vida real una es zorra hasta que se muere. Pero para eso está la ficción, para hacer que los personajes crezcan, recapaciten y te hagan llorar. Y a la mierda las noticias de Google.


19 abril 2017

Big little lies

Es bastante lógico comparar esta serie con Mujeres desesperadas por varias razones: una muy obvia es que se trata de amas de casa ricas y la segunda razón es que se aprovecha de un misterio para usarlo de excusa para todo lo demás. En aquella ocasión ni falta que hacía saber por qué se había suicidado Mary Alice pero como caramelo era muy rico. Pues aquí pasa lo mismo, habrá un asesinato, aunque no sabemos de quién y nos lo dicen nada más empezar la serie, por si la presencia de Reese Witherspoon, Nicole Kidman o Shailene Woodley no fuera suficiente para mantener nuestra atención. 



El viaje es lo suficientemente bueno como para vivir sin el misterio pero el misterio tiene otra intención. Durante toda la serie nos muestran las reacciones de testigos random que en sentencias tajantes definen a nuestros personajes. Así que vemos la realidad, lo que pasa realmente de puertas adentro en las mansiones de las protagonistas, pero también la imagen que proyectan entre los vecinos de Monterrey, California, un pueblo de ricos en el que las apariencias lo son todo. Y con este detalle esta serie se hace brillante.

También, Big little lies tiene relación con la otra serie del momento, Por trece razones, porque ambas hablan de temas candentes como el bulling, los abusos machistas y el límite del consentimiento. Es verdad que es un tema de moda, pero me encanta que cada vez más entendamos lo que es una violación. Que puede existir aún si la chica ha decidido ir a la habitación con un señor o incluso si ese señor es su marido. En la época de Acusados necesitamos dos horas de metraje, un jurado y docenas de testigos  para entenderlo. Ahora gracias a dios lo entendemos, lo hablamos, lo contamos. 

El creador de todo esto es David E. Kelley (Ally Mc Beal, Boston Legal), está basada en la novela de Liane Moriarty y yo creo que lo mejor es la dirección de un candiense llamado Jean Marc Vallée (Alma Salvaje, Dallas Buyers Club) que juega como un crio con el montaje y la música para mostrarnos lo que pasa dentro de las cabecitas locas de las protas. La BSO es brutal. Toda la serie va en cámara al hombro así que no hay descanso, es incómoda y visceral. Vallée además hace una cosa que me encanta, no se acerca a sus personajes más de lo necesario, no se recrea en los primeros planos. No necesita subrayar nada porque sabe que lo que cuentan es lo suficientemente jodido.

Después de ver estos 7 únicos y resolutivos capítulos queda claro que no habrá segunda temporada pero ahora parece que se lo están planteando. Yo creo que no hay más que rascar, pero cuando gente como ésta se pone, es posible que saquen oro de la nada. Yo mato por ver a estas mujeres en otros 7 capítulos más, mi corazón quiere que suceda, aunque mi cabeza grite que es un error nefasto.





Ver esta serie es un must, pero lo más interesante de todo es comprobar que Nicole Kidman es ya más joven que Reese Witherspoon a pesar de llevarle 9 años. ¿Como es posible que esté tan perfecta, tan preciosa, tan tersa, tan natural si en las alfombras rojas nunca nos convence? ¿Por qué aquí aguanta los primeros planos como una campeona y no tiene ni una arruga ni se adivinan señales de rellenos botulímicos ni nada?  ¿Como puede ser tan Diosa?

Yo tengo aquí mi corazón dividido porque claro ¿¿En los Emmys qué va a pasar?? Yo es que creo que Nicole se lo merece mucho pero es que Reese, Dios! Reese es la perfección. Pero ¿Qué más da? Sabemos que nada de esto será posible porque las bestias pardas de Susan Sarandon y Jessica Lange estarán en la misma categoría. Será el año más injusto de la historia. La única que puede salir ganando es Laura Dern que dudo mucho que se le escape el premio a secundaria. 

Ah! Y por supuesto esto no es comedia negra aunque como siempre, en todas las plataformas se haya definido mal. Es un drama en toda regla. Puedes reirte con los personajes, pero la comedia es otro universo.

Big Little Lies es la serie que mejor ha plasmado en la historia de la ficción lo que es la violencia de género y sólo por eso todo el mundo debería verla. Es una serie sobre mujeres, sobre lo mal que se llevan, sobre lo bien que se llevan, sobre lo sencillo y lo complicado que es entenderse y llegar a la verdad.



18 abril 2017

Girls, series finale

Puede que una de las cosas que más me moleste de Girls sea su manera de ningunear a los secundarios. Por eso  disfruté tanto del momentazo que podría definir la serie: el discurso en el baño de Shoshana en boca de todos esos personajes que gritan que ya está bien, que Hanna siempre es la protagonista. y esto, que lo ha escrito Lena, a mí me parece que la redime bastante. 

Ni Marnie ha podido nunca hacerle sombra. Y yo con esto no he disfrutado. A mí siempre me ha parecido irreal, caprichosamente desequilibrado. Una serie llamada Girls no creo que debiera ser una oda al individualismo ni al egocentrismo ni al egoísmo. A veces Shoshana salía 20 segundos. a veces nada. Y ni siquiera tenía trama. Era aparecer, decir una nimiedad y ya. Triste para Shoshana, triste para Zosia, fatal para el drama.

Pero bueno,  parece ser que esto es la posmodernidad. "Girls es que no es así. Girls es diferente. Girls muestra por primera vez mujeres "reales" haciendo cosas reales". 

Para mí es que la realidad es mucho más que una chicha asomando por debajo de un crop top. 

Pero hablemos del final. Lo malo de no confiar en tus personajes, de no hacerlos independientes y necesarios es que cuando quieres crear un final no te quedan muchas cartas con las que jugar. Jessa y Adam salian más en las dos últimas temporadas porque su relación bebía de Hanna, es más, hasta hubo que clonarla.

Así que había que provocar un cambio y qué mayor cambio para una mujer que ser madre. En una serie tan moderna como ésta, que ese niño acabe con padre no parece una salida muy lógica. El padre será Marnie que lo vive como una condena para exculpar sus imperfecciones :"A veces uno no tiene que ser feliz". Aguantará en esa casa un mes y luego se irá a estudiar derecho que es como lo peor que te puede pasar en el mundo, si no fuera por el hilo de esperanza propuesto por la madre de Hanna acerca de la jueza de chaqueta de cuero.

Girls es una serie moderna , "La voz de una generación". "La serie que representa a las mujeres de verdad", "El posdrama". Y tenemos a una chica que se convierte en mujer. Y lo hace logrando un vínculo con su hijo. Y que la serie más posmoderna de la historia de la televisión, proclame la maternidad como síntoma de madurez y de autorealización me parece muy retrógrado.

Es muy fácil hablar de modernidad con elementos superficiales y externos... es que esta chica no es guapa, tiene varios kilos de más y sale abierta de patas con todo el chichi al sol. Ahá. 





Lo real es otra cosa. 

Lo real emociona. Y no tiene nada que ver con tu peso o con que calces unas Vans o unos Manolos.


15 abril 2017

LOST, segundo visionado

Fue en Navidad, estábamos en Las Palmas dando vueltas por el menú de Netflix y apareció: Perdidos. Ver temporada uno. Y eso hicimos. Con miedo, como no, porque la habíamos defendido hasta la extenuación. Si los haters tenían razón ¿Ibamos a asumirlo? 

Todos los que me estáis leyendo sabéis que no solo escribía sobre Lost aquí si no tambien en  "Los teóricos". Demasiada responsabilidad. Demasiada parcialidad. Pero los que me conocen de verdad saben que no me ciego, que soy radical pero no miento. Si encontraba una sola grieta, una sola muestra de estropicio narrativo vendría aquí y lo diría. Porque sí, durante los meses que duró nuestra aventura, solo pensé en vosotros. Lost  siempre fue una serie para compartir.

Cuando la serie acabó en mayo de 2010 la gente se echó a las redes, agunos a las calles y hablaron. ¡¡¡Hay vídeos!!! hay links que aparecen en un par de búsquedas nada exhaustivas. Los nombres de los que la odiaron están ahí. Aparecen titulares como "Perdidos nunca va a soportar un segundo visionado". Estigmas que la red mantendrá por siempre. Cuando odias algo, las sentencias son más drásticas. Si cambias de opinión con el paso de los años, a ver como te desdices sin ruborizarte.

Nosotros, que estábamos en la orilla opuesta comenzamos con la serie. Ver Lost por segunda vez es una experiencia completamente distinta. El problema / la maravilla de Lost era que cada uno se hacía su película. Cuando empezaron las teorías, no sólo veíamos la serie, sino que defendíamos una teoría. Si de pronto tu teoría iba a tope con los viajes en el tiempo, cualquier cosa que se desentendiera de ese rumbo la negabas, y claro, veías la serie que te daba la gana. Eso no iba a pasar con esta segunda experiencia. Ahora veríamos Lost de verdad. La serie que era. 

Lo primero que sentimos nada más empezar fue una falta absoluta de presión. No nos importaba nada qué era esa isla, lo sabíamos. No nos hacíamos ninguna pregunta. En ese momento nos dimos cuenta de que iba a ser un viaje de puro disfrute, de pura emoción, con la gracia de poder comprobar o no, que todas las respuestas estaban ahí y que si teníamos razón, habríamos ganado.


Ver esta serie en un primer visionado con la locura de los blogs y esos cientos de comentarios después de cada capítulo era algo muy nuevo y tan intenso que creo que nunca se va a volver a repetir a esos niveles. Durante este segundo visionado también vine al blog para leer los comentarios  que habíamos escrito 10 años antes y flipé!!! Flipé con nuestro nivel de reflexión. Por poner un ejemplo... durante Dharmaville, nace el hijo de Horace y Amy. Pues la primera vez que vimos Lost, antes de que se dijera que ese bebé era Ethan nosotros lo habíamos comentado en el blog! Lo sabíamos, especulábamos con las informaciones, teníamos esa capacidad de análisis tan exhaustiva.  Y en nuestro segundo visionado yo no me acordaba!!! Dijeron que el bebé era Ethan y ¡yo me sorprendí! dije "Ayva". Diez años antes éramos SUPERESPECTADORES, para lo bueno, y para lo malo. Ahora me había convertido en una paleta. 


No voy a hacer un resumen de la serie ni analizar los puntos que recogen esa explicación final que nadie vio. Pero voy a hacer una lista de por qué hay que ver esta serie al menos dos veces en la vida:



Descubrirás en el propio piloto por palabras de Locke que esta es una historia sobre el bien y el mal mediante esa imagen tan repetida de dos piedras, una negra y una blanca, que se volverán a mostrar al menos en 3 momentos más. Durante el descubrimiento de Adán y Eva en las cuevas y cuando juegan en la última temporada los mellizos del infierno.


Con la falta de teorías y el fin de la especulación absurda, solo tienes un objetivo: amar a los personajes. Así que de pronto te ves babeando por los coreanos cuando antes te importaban un pimiento. Y hasta lloras las 5 veces que se mueren como si fueran una.



Personajes como Juliet, por ejemplo... a la que odiaba y ahora amé desde el minuto uno.
Su "I love you James" quizás fue la frase que más y mejor me hizo llorar la segunda vez.


Los capítulos que recordabas como malos ¡No eran tan malos! Bueno, sí. Pero ¿acaso tienes que esperar una semana para ver el siguiente? No, puedes verlo enseguida.


Las primeras 3 temporadas de Lost son maravillosas pero la tercera es brillante.  Con esos otros, ese Ben boca abajo en la sala de operaciones, esa zorra de Juliet. Está todo tan bien contado que si tu cabecita hizo bien su trabajo y lo ha olvidado un poquito, volverás a vibrar.


No sufres con la presencia de secundarios que no le importan a nadie porque sabes que tienen los días contados. Y sólo esperas el ansiado momento de su muerte que encima es top.


No, con Desmond no te vas a emocionar más porque es imposible. El nivel es siempre lágrimas nonstop. Funciona, es un must.



El verdadero coñazo de Lost ha sido siempre él. Sayid, nunca me cayó bien y el segundo visionado no ayudó. 

Lo peor de Lost fue la sexta temporada. Los personajes iban y venían sin ton ni son. Ahora estamos aquí y en 3 horas estamos en la otra punta de la isla, espera que me he olvidado la linterna y la vuelvo a cruzar en tiempo record. Los últimos capítulos vistos por segunda vez son un poco risibles. Ahora me subo al submarino, ahora me voy al avión... pero todo eso no lo vimos en su momento, a menos yo no. Yo me lo había comido con patatas. Esta vez me sentó mal. Pero aún así sufrí, me emocioné y lo disfruté porque el drama estaba siempre por encima. 

No entendí para nada la misión de Sayid fuera de la isla matando a todo dios como emisario de Ben ni falta que me hace.

Lo que sí voy a defender siempre es que las respuestás están todas ahí para el que quiera verlas. Que no hacía falta hacer un repaso final. Y que la decisión de no contar qué es la isla es parte de la explicación final, la que se mete en las preguntas fundamentales de la existencia que no serán respondidas aquí teniendo en cuenta que esto ha sido claramente (y esto sí que se ha repetido bastante) un viaje de la ciencia a la fe. Y la fe tiene la peculiaridad de no saber de lógica.

El que siga negando esto y pidiendo por favor que le expliquen qué es la isla sigue sin ver lo esencial. 

Nada más, yo por mi parte os invito a que la reviváis, porque es una experiencia maravillosa. A lo mejor la odiáis menos o descubrís que se puede seguir amando una serie sin amar el final. Sin vomitar bilis, sin hacer chistes rancios. Sin revivir esa mañana de Cuatro oyendo a la Siñeriz hablar del perro. Sólo por poder volver a vivir esos paseos por la playa con música de Giachino, por volver a disfrutar de una aventura clásica, intensísima, apasionada y esta vez, sin presiones, con la tranquilidad de estar de vuelta. En serio, sólo por volver a llorar como niños. Yo creo que vale la pena.