04 mayo 2006

¿Quién necesita heroína cuando tiene subtítulos?

Son muchísimas series y no damos abasto. Yo soy chica así que tengo un problema doble, veo las series que todo el mundo ve y además, veo las series de chicas.

Lo bueno de ser chica es que puedes pasar de cosas como Alias o Galáctica. Mi coeficiente de suspensión de incredulidad debe ser bastante bajo porque cuando oigo las tramas de Galáctica me descojono. Cada capítulo parece un clon del anterior, suele haber un topo, una conspiración y quieren echar a la presidenta que me parece que es Mary McDonnell. La escucho de lejos mientras plancho, mis datos no son fiables. Pero sé que no la soporto.

Y Alias está claro que es una serie para chicos porque para ver modelitos nosotras ya tenemos la Instyle y esas pelucas imposibles de la Garner no nos las tragamos.


Lo mío son las dosis de realidad. Necesito un culebrón siempre. Y cuando digo culebrón digo serie con mujer entre dos hombres.

Tengo en la cabeza 3 series que me marcaron: “Dawson crece”, “Felicity” y “Sexo en NY”. Y pongo las tres en el saco porque casualmente aquí en España terminaron más o menos por la misma época. Época gloriosa en que uno veía la serie en una cadena una vez por semana, como tiene que ser y no como ahora que es un sinvivir.

Fueron más de 6 años de angustia y cuando eso pasa pides COHERENCIA. Pides que todo haya valido la pena, que las esperas y los capítulos de mierda hayan servido para algo. Porque cuando uno ve series así, lo único que pide es una cosa: que los protas acaben juntos.

Sexo en NY es diferente claro, porque sus guiones eran maravillosos y las relaciones amorosas de Carrie importaban poco, no obstante, uno pide coherencia. Poco antes de que Sexo en NY dejara de emitirse yo estaba desesperada porque los finales de Dawson crece y de Felicity habían sido un despropósito. (en este momento debes dejar de leer si pretendes verlas algún día).

El caso Dawson:

"Dawson crece" era una serie de 6 temporadas creada por Kevin Williamson. Fue la serie que dio a conocer a Kathie Holmes y que marcó a toda una generación de corazón adolescente y cuerpo de treinteañero en paro (Kevin Smith era uno de ellos).

Principalmente nos enganchamos por una primera temporada de guiones cojonudos, con capítulos llenos de guiños, de gracia y de amor al cine (como el de Halloween). Una temporada con tanto peso que nos hizo olvidarnos de que lo siguiente era más parecido a “Sensación de vivir” que al “Club de los cinco”.

"Dawson crece" contaba la historia de un chico llamado Dawson (James Van der Beek), cinéfilo y fan de Spielberg hasta la médula, que tiene una gran amiga llamada Joey Potter -un clon de Jo March pero con pelo largo y modales de señorita- que lo ama en secreto. Si metemos en el grupo al mejor amigo del prota, Peacy (Joshua Jackson) ya tenemos culebrón.


Nombres como Sam y Diana, Brenda y Dillan, Ally y Larry reverberan siempre juntos en nuestros corazones aunque el inmenso garrote de la realidad los haya separado. Pero para eso está la ficción. Para hacer justicia.

Diana se había separado de Sam en Cheers porque Shelley Long dejó la serie tras años de avisos. Brenda la dejó porque quería una subida de sueldo y al pobre Larry (Robert Downey Jr.) se lo llevaron a la cárcel.

Dawson y Joey eran la clave. Nada hacía presagiar que el final podía ser diferente. Un beso final. Eso era lo único que necesitábamos.

Pero no. Peacy había ganado un montón de fans y los guionistas se cagaron de miedo. Peacy era un rebelde, un personaje con gracia, totalmente opuesto a la sosez del prota y ¡claro que nos encantaba! Nos encantaba para que le quitara a Joey una temporada, pero en cuanto Joey era suya, queríamos que volviera a los brazos de Dawson.

De eso se trata. Siempre. De una montaña rusa de subidas y bajadas entre rebeldía y sosez, rebeldía y aburrimiento, rebeldía y Dawson…

Montaña rusa con destino final. Destino único. El momento en el que Joey y Dawson eran FELICES PARA SIEMPRE. Porque la serie se llamaba “Dawson crece” y no “Peacy crece”. Y punto.

Los guionistas decidieron que Dawson iba a conocer a Spielberg. Me la suda Spielberg. Ojo! que yo también lo quiero conocer, pero de ahí a convertirlo en premio de consolación del prota. ¡A la mierda! ¿Pero a quién se le ocurrió?

La salida fue proponer que Dawson y Joey no debían estar juntos porque eran almas gemelas. ¿QUÉ? ¡NO ERAN ALMAS GEMELAS! ESTABAN ENAMORADOS. ESO ERA AMOR. Qué coño de almas gemelas. Pues nos gustaba ese incesto. Nos gustaba que acabaran juntos. Tenían que acabar juntos. Pero al final no fue así.

Dawson lograba cumplir su sueño, era un director de Hollywood y hacía una serie. El capítulo acaba con Joey y Peacy abrazados en el sofá de casa viendo la serie dirigida por Dawson. Ese final me hizo llorar durante una hora porque sencillamente sentí que había perdido el tiempo durante 6 años. Ahora que lo pienso, por comparación, debí llorar más.


El caso Felicity:

Hay guionistas y guionistas. Como todo culebrón, Felicity iba de un triángulo, pero sus guiones eran preciosos. Las pinceladas superficiales las daban unos secundarios que no llegaron a cuajar hasta bien entradas 3 temporadas. Pero los tres protas eran personajes que se movían en la verdad.

Felicity (Kery Russell) era una chica de su casa, de lo más panoli, que iba a estudiar medicina en una universidad que su padre había decidido por ella. El día de la graduación, durante la firma de anuarios, habla por primera vez con el chico de sus sueños, Ben (Scott Speedman), que le cuenta con exquisita amabilidad que se irá a estudiar a Nueva York y que le hubiera encantado conocerla mejor. Felicity se toma las palabras de Ben demasiado en serio y lo deja todo para irse a estudiar a Nueva York, a la misma universidad que él, para comprobar una vez allí, que él sigue siendo el mismo borde que en los pasillos del instituto ni se enteraba de su presencia.

Los dos protagonistas eran un encanto, pero es que encima llegó el tutor de Felicity, Noel, que no era otro que Scott Foley (ex de la Garner) y a todas se nos dividió el corazón.

Noel era culto, ingenioso, tranquilo y Ben un mujeriego sin muchas luces pero con cuerpo de infarto y sonrisa que desarmaba ¿Cómo elegir?

La primera temporada de Felicity te dejaba el corazón en un puño. Ella debía decidir si pasar el verano con Ben o quedarse con Noel. Se sube a un taxi y paff, créditos, en toda la cara. No lo supimos hasta varios meses después.

Por supuesto que hubo montaña rusa, no podía ser de otra manera, para eso era un culebrón, para eso era un triángulo. Y en principio ella debía acabar con Ben. O al menos eso era lo que dejaba entrever el primer capítulo. Pero el personaje de Noel era maravilloso. Y qué coño. La serie no se llamaba “Ben crece”. Ellos eran dos. Dos protas para una chica. Podía quedarse con cualquiera. Y debía quedarse con Noel.

Los guionistas tuvieron miedo, pero hicieron algo mejor que “Dawson crece”. En la 4ª temporada se sacaron de la manga un VIAJE EN EL TIEMPO.

Felicity y Ben están juntos. Es la definitiva. Estudian juntos, son felices, él se había pasado a la medicina, casi se iban a casar… pero pasa lo inevitable. Él le pone los cuernos. ¡Otra vez! Y entonces hay un libro mágico, un conjuro o un golpe en la cabeaza y ¡zas! ella viaja en el tiempo. ¡¡¡Unos dos años hacia atrás!!!! Y entonces sucede. En una escena repetida, Felicity cambia el pasado y en vez de elegir a Ben, elige a Noel. Y viven ese final alternativo ayudados por un destino de segunda mano.

Pero yo, que no era tonta y sabía de qué iba la cosa, a pesar del subidón de que por fin la serie girara en el sentido correcto, me olí que aquello era un plan hurdido para hacernos soñar, para hacernos vivir las dos opciones. Si en la nueva dimensión Felicity estaba con Noel era porque en la dimensión real no iba a estarlo ni de coña.

Era un regalo de los guionistas, un caramelo para fans de Scott Foley, para que descubramos por nuestra cuenta que sería un terrible error que Felicity y Noel acabaran juntos. Para que no nos cupiera ninguna duda de que era con Ben y solo con él, con quien tenía que terminar.

Y así sucedió. Pero al menos fuimos testigos de la otra cara de la realidad. La realidad deseada. La fantástica realidad que nunca fue.

Fue duro, pero coherente. Ben había sido el primero y no fue descabellado que acabara siendo el último.


El caso Bradshow:

Estas dos decepciones, una con llanto, otra no, hacían presagiar que Sexo en NY acabaría en tragedia.

Carrie Bradshow (Sarah Jessica Parker) era un alma solitaria. ¿Qué iba a hacer? ¿casarse?

Pues claro. Debía casarse. Debía descubrir que se puede tener glamour en una mano y un anillo precioso en otra. Cómo no. Pero claro, daba miedo. ¿Iba a ser eso coherente? La serie había defendido hasta la extenuación la soltería, y siempre había salido airosa.

El personaje de Big (Cris Noth) era de lo más antipático, pero era el único posible.

Aidan era monísimo (John Corbett) ¡pero era más soso que Dawson! Y Carrie no necesitaba eso. Ese hombre no sabía ni qué era Prada, por Dios. Una vez se metió con el armario de… no quiero ni acordarme.

Se inventan a un seductor ruso para despistar y un exilio a París. ¡Marvelleux! Carrie no necesita mediar entre dos hombres. La montaña rusa final era un juego entre dos ciudades Nueva York y París.

Y que Carrie se quedase con Big fue anecdótico. Porque Carrie se quedó con Nueva York. Sola y enamorada, recorriendo la quinta avenida con sus Manolos. No podía fallar.

Las últimas 3 temporadas de Sexo en NY han sido un ejemplo de coherencia y de buen gusto. En realidad toda la serie lo fue, pero no recuerdo haber llorado tanto en una serie como lo hice durante la 4ª temporada de Sexo en NY. (Me pasa con Prison Break, pero eso es al final de cada capítulo y más que llanto es un ataque de histeria).

Por esta falta de coherencia he decidido dejar de ver culebrones. Pero eso lo decidí después de empezar a ver “las chicas Gilmore” y “Verónica Mars”.

Así que ahora tengo que rezar para que Rori acabe con Dean y Verónica con Logan y que ninguna solicitud de aumento de sueldo ni embolia del guionista pueda impedirlo. Aún quedan años para saberlo. Gracias a dios.

9 comentarios:

SisterBoy dijo...

Llevo meses con mi hermana torturandome con que le baje todas las temporadas de Felicity, al final voy a tener que verla.

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Robert Downey Jr. es buenísimo.

petulante tuk dijo...

Dawson crece me tenia enganchada como ella sola, pero ahora me doy cuenta de que era una pastelosada. Igualmente, yo jamas soporte a Dawson y me encantaba Pacey, pero queria a Dawson y a Joey juntos pq eran los dos un coñaaaaazo, tal para cual. Para Pacey, mejor Andy (antes de q estuviera loca y tal XD).

Y yo era de Noel. Siempre lo fui, en parte pq al Ben nunca jamas le vi el minimo atractivo, pero me pase meses soñando con Noel. Y claro, cnd eligio a Ben, deje la serie (una no es tan sufrida como para ver eso). Despues me entere de lo del VIAJE.EN.EL.TIEMPO y toda yo fui un gran OMG. Menos mal que la deje. Dios mio.

Las Chicas Gilmore a mi me encantan, aunque la sexta temporada ha decaido muchisimo. Y amo tanto a Lauren Graham que me duelen los ovarios :$:$:$

Por ultimo, te dire que Alias no es solo serie de chicos XD. Como trama, un cero. Como tios buenorros de la muerte, un 10. Chica, por entretenerte podrias darle una oportunidad ;)

AL dijo...

hola ¿qué tal??

También opino que Alias no es una serie para chicos exclusivamente, es una serie cojonuda (hablando mal) y que engancha a todo el mundo, porque aparte también tiene triángulo amoroso. Aunque no he visto demasiados capítulos.

Respecto a Dawson (que por eso he entrado) la verdad es que con las últimas temporadas la cosa fue bajando de nivel, y ya al final me dió más igual que acabase con Pacey, es una pena pero bueno, Pacey siempre fue "guay" y mucho más real que Dawson.

Las primeras temporadas si que fueron buenas, introduciendo también a Jack que se enamora de Joey y esta una vez que tenía a Dawson decide dejarle porque ha cumplido su sueño y eso la asusta etc etc etc. Y todos esos episodios con guiños y demás como bien dices.

jeje gran serie.

AL dijo...

ah, los mejores episodios también en los que apareció Rachel Leigh Cook, ufff que buenos fueron. Me encanta esa actriz que por desgracia no es demasiado conocida.

Un saludo.

Mery dijo...

Pues no sabes lo que te pierdes con Alias... para mí es la mejor serie de todos los tiempos, precisamente porque es un CULEBRÓN con mayúsculas.
Tienes que pasar la primera temporada, eso sí, típico de JJ, va sembrando en la primera y no te enteras hasta que empieza a recoger en las siguientes.
Pero ya te digo, soy chica y para mí lo mejor de las series está en ALIAS. No veas que hartá de llorar cuando acabó... puto Ben Affleck.

Mery dijo...

PS: galáctica idem. Es otro culebrón, muy buena en serio. Aunque ésta a mí me enganchó tras ver la miniserie;)

Anónimo dijo...

Que tal, quisiera saber si alguien sabe cual es el titulo de la cancion que sale cuando felicity se sube al taxi en el final de la primera temporada... ya busque el el soundtrack pero no viene ayudenme por favor!

Gracias

Miss D dijo...

La idea de traer al ruso a la serie fue de la propia SJP miestras se duchaba. Necesitaban a un hombre maduro que pudiera eclipsar a Big, un hombre con poder y sabiduria, un hombre que por fin le llevara a su tan soñada Paris, donde se siente mas newyorker que nunca... lo que no necesitaba era un hombre egoista y tan europeo, en fin, no era Big!
Con muchas ganas de ver el reencuentro con Aidan!