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24 junio 2008

El episodio fusilado

Estaba tan tranquila en mi sofá viendo el segundo episodio de la estupenda Boston legal cuando de pronto me encuentro con esto:

Int. Psiquiátrico. Día.

Alan Shore (James Spader) que es abogado, está esperando a alguien en la zona de visitas, entonces se acerca Cristine (Elizabeth Mitchell, la Juliet de LOST) que es su cliente.

CHRISTINE
Esto sí que no me lo esperaba, siempre
pensé que te visitaría yo a ti en un
psiquiátrico, estoy ansiosa por lo de
mañana, dime que tengo posibilidades,
no sé cuanto tiempo podré aguantar aquí.

ALAN
Hay una posibilidad. Yo te sacaré.

CHRISTINE
Ya, pero no quiero oírlo Alan, quiero verlo.

ALAN
Te entrevistarán directamente, es muy
probable que intenten provocarte.

CHRISTINE
Estoy a prueba de bombas.

ALAN
¿Cómo?

CHRISTINE
Se dice de los caballos. Para que un caballo
sea bueno tiene que estar a prueba de bombas.
No puede asustarse fácilmente,
no puede ser de los que salen corriendo.

ALAN
Ya, y además de no salir corriendo tienes
que mostrar arrepentimiento,
les gusta ver que lo sientes.

CHRISTINE
Lo siento y me arrepiento mucho.
Yo... me arrepiento muchísimo ¿Cómo se lo digo?

ALAN
Así está bien. Christine, estabas enamorada
de un hombre que no te merecía,
que te hizo replantearte por completo
todos tus esquemas, que incluso pudo
jugar con tu cordura.

CHRISTINE
No es excusa para intentar matarle

ALAN
Tal vez se lo merecía

CHRISTINE
¿Te lo merecías?


Esta es la secuencia anterior a los créditos del segundo capítulo de la serie. Los que hayan visto el piloto de Lex sabrán qué es exactamente lo que viene ahora.

La trama del piloto de Lex era la siguiente. Javier Cámara gana un caso contra una chica, y ésta se intenta vengar, así que va al pub donde él se reúne con sus colegas y lo intenta matar con una pistola. Justamente, la noche en que le dispara, el abogado había roto con su novia porque ésta le pilló en la cama con otra. Así que Javier Cámara aprovecha esta oportunidad para reconquistar a su novia. Defenderá a la acusada de su propio intento de asesinato.

¿Qué? ¿Cómo se quedan? Pues así me quedé yo.

Cuando yo critiqué aquel capítulo dije que lo malo de esta trama es que no era creíble por estar tan justificada. Y esa es exactamente la virtud de Boston legal. No importa por qué. No sabemos qué hizo Alan Shore para que esta chica intentara matarlo (era su novia en aquel momento), ni siquiera nos lo cuentan en el capítulo. Él no pretende ayudarla para conseguir nada a cambio, lo hace simplemente porque es su naturaleza. Como amante es un desastre, como abogado un lince despiadado, pero parece que es buena persona. No hay explicaciones ni razonamientos, lo hace y punto. Y los chicos de Lex (guionistas, productores ejecutivos, llámalo X) cogieron la trama y se la adueñaron. Y sí, la destrozaron, pero esa es otra historia.


15 junio 2008

Imitadores y ladrones

Entre imitar y plagiar hay un mundo. El proceso de imitación necesita esfuerzo, el plagio disimulo. Uno va hacia adelante y el otro recula. La mayoría de series españolas plagian y lo que tienen que hacer es imitar porque si lo hacen bien, si la propuesta es interesante y la historia es buena, la gente, incluidos los que se den cuenta, disfrutarán.

La semana pasada tras el estreno de Lex a todos se nos pasó por la cabeza Ally McBeal, y la verdad es que Lex no se parece en nada, pero en nada. Yo nombré la serie de David E. Kelly para hacer un chiste sobre la personalidad esquizoide tanto de Ally como de Eli Stone y la personalidad de un Javier Cámara al que solo le cambiaba el humor por culpa de un mal director.

Existe también una relación entre ambas series en el personaje de Richard Fish y Santi Millán. Es de cajón, porque Santi Millán está siempre en medio, no ejerce nunca de abogado y no para de hablar de dinero. Eso es un hecho. Pero no hay nada más que relacione Ally McBeal con Lex. Nada. Por desgracia. Porque si Lex dejara de coger detalles sueltos y se dedicara a imitar, a lo mejor sería buena. Si en vez de copiar descaradamente la sala de juntas de Ally McBeal, se tomaran todo ese tiempo en crear personajes con matices, a lo mejor la serie mejoraría.

Hay una clara coincidencia con Nip Tuck y es el triángulo entre Santi Millán, Natalie Poza y Javier Cámara, los 3 fueron juntos a la Universidad y por lo visto Millán siempre la ha querido. No, parece ser que ellos nunca se enrollaron, pero es que Millán no es el guaperas, el guaperas es el otro, el feo. Por eso tampoco se parece a Nip Tuck porque si se pareciera, Lex sería buena.

Acabo de ver el primer capítulo de la segunda temporada de Nip Tuck, es un capítulo fascinante que habla sobre el paso del tiempo. Nada más empezar el capítulo Sean Macnamara se sirve un café y al agacharse se encuentra con su propia imagen reflejada en la tostadora. Tiene papada, su piel se cae y eso pasa justo el día que cumple 40 años. Entonces entra Christian, su socio, con el regalo de cumpleaños, es una inyección de Botox. Sean rechaza el regalo, dice que la gente tiene que asumir su edad. Esa misma tarde Julia lo sorprende con una fiesta sorpresa de cumpleaños, aunque Sean ya lo sabía "Cuando llevas casado 20 años ya no hay sorpresas". Sean disfruta de su fiesta con su familia y sus amigos pero justo cuando va a soplar las velas, que son 40 y están distribuidas en una tarta interminable, se da cuenta de que no tiene fuerza para apagarlas todas.

En el capítulo hay dos tramas, la primera es la de la madre de Julia que quiere hacerse un lifting para que los hombres vuelvan a desearla y la segunda trama es la de Erica Naughton que da nombre al capítulo. Ella va a pedir una recontrucción total de su cara porque en una noche loca con su amigo gay, su arma se disparó. Ambos son como uña y carne, él la acompaña a la clínica y ella no puede vivir sin él. A lo largo del capítulo la trama da un giro, ellos no estaban en una noche loca, habían planeado suicidarse, estaban solos, habían llegado a una edad decisiva y a un punto de no retorno. Iban a dispararse el uno al otro, pero ella no disparó porque lo amaba. Él ahora quiere olvidar el pasado, parece ser que se ha enamorado de un chico y que por fin podrá tener la vida que siempre habían deseado. Pero ella no lo permitirá, porque no puede soportar que uno de los dos sea feliz, así que le dispara.

Las tramas van de lo mismo, solo que no se nota hasta el último momento. Las tramas cambian, giran y lo que parecía al principio se convierte en otra cosa. Eso es una serie de televisión.

En el segundo capítulo de Lex, hay una historia de una chica embarazada que perdió a su novio, tiene 15 años, sus padres quieren que aborte porque si no, puede morir. Esta trama ayuda al personaje de Natalie Poza a decidir tener un bebé porque también se ha quedado embarazada. Como trama, como historia no tiene ningún valor. No gira, no ayuda, y su sola existencia hace que sea super previsible la decisión de la protagonista.

La segunda trama va de infidelidad. Y aquí sí que podían jugar, ya que en el piloto se había hablado de la infidelidad nada menos que con los dos protagonistas. Sin embargo el tema se trata como siempre en la superficie. Lo convierten en una historia tonta con un personaje cómico (magnífica Marta Aledo) y un absurdo misterio con un mechero.

La cosa es que aunque las tramas son malas, son mucho más interesantes que lo que les pasa a sus protagonistas.

¿A qué quiero llegar con todo esto? A que los plagios son malos pero la imitación no. Olviden las tramas de Nip Tuck, copien la serie, copien la estructura, aprendan de los personajes, aprendan de lo mejor de Ally McBeal. Es más, cojan Ally McBeal y cojan después Eli Stone, y comprendan lo que puede pasar con dos series que en principio parecen iguales pero no lo son en absoluto. Eso se llama imitar, se llama aprender. Y no se llama robar. Y eso es hacer ficción.


06 junio 2008

Lex

El que quiera saber mi opinión sobre la season finale de House que se pase por aquí. Prácticamente opino lo mismo. "La cabeza de House" me parece bueno (a miles de kilómetros de otros finales de temporada) pero sin embargo "El corazón de Wilson" no me ha gustado nada.

Bueno, vamos con Lex.

Con Ally McBeal, David E. Kelly decidió unir comedia con drama a través de un personaje que en realidad no tenía un problema muy claro, más bien los tenía todos. Era una neurótica. En realidad era como cualquiera de nosotros, pero la cosa es que sus inquietudes, temores o deseos salían a la luz a través de flashes surrealistas. Si le gustaba un chico, su lengua le crecía y atravesaba todo el despacho para darle un buen lametón.

Eli Stone llegó una década después. En este caso se trataba de un abogado y claro, los hombres ni son tan neuróticos ni le dan tantas vueltas a las cosas. Si a Eli le gustara una chica le daría directamente el lametón, no necesitaría imaginárselo. A Eli lo que le pasa es que tiene esquizofrenia. O sea, es Ally McBeal solo que justificado.

En Lex, Javier Cámara ni se imagina cosas ni es esquizofrénico. Pero actúa como si lo fuera. Cambia de humor constantemente, no se sabe lo que quiere, a veces es un tío serio y a los 5 minutos está llorando. Y no, señores, no, eso no se llama matices, se llama CAOS.

Los casos ya no es que parezcan escritos por aprendices de guionistas, es que parecen escritos por niños de 10 años. Lo del pene intercambiable es propio de un capítulo de Nip Tuck, y esto válgame Dios ¡no lo veo mal! si no fuera porque no han sabido aprovecharlo. La cosa es que en Nip Tuck todas estas tramas extravagantes (en Ally Mcbeal también las había a montones) nunca se quedaban en la superficie, llevaban a conclusiones sólidas, reales e ingeniosas. Aquí se queda en lo anecdótico.
"No me importa que tengas un pene pequeño mientras estés en casa"
"¿Complejo de pene? mírame a mí que soy paralítica". Tremendo.



La trama principal... bueno, de escándalo. Y no hacía falta complicarlo tanto. Javier Cámara no necesita justificarse. No necesita explicar 10 veces que ha aceptado el caso para ser mejor persona. Que lo acepte y punto. ¿A qué viene tanta vuelta? Ni es creíble que lo haga para ganarse la confianza de su novia, ni es lógico que su novia lo tenga en mejor consideración por llevar ese caso después de pillarlo en la cama con otra. Y toda la trama pierde gracia por estar tan justificada, por ser tan antinatural, y es inevitable que el alegato final de risa.

Pero bueno, lo peor no es esto (que ya es malo que las 3 tramas sean flojísimas pero bueno)... hay mucho más:

- Javier Cámara está sobreactuado y no es su culpa para nada, porque todos sabemos de sobra que es un actor cojonudo así que la culpa la tiene que tener el que lo ha dirigido.

- ¿Qué hace allí Santi Millán? ¿Qué es ese personaje? Me recuerda mucho a Richard en Ally Mcbeal, sin embargo Richard era cojonudo porque salía poco. Éste está todo el tiempo, siempre en medio y no hace nada.

- Y Kira? El término mujer florero se hizo para ese personaje.

- ¿Tanta gente para qué? La peliroja esa que dicta sentencias cada dos por tres ¿qué significa?

-¿Una hermana? ¿Qué? ¿Por qué no una hija? Ah claro, porque ya estaba Shark e iba a cantar (me apuesto 50 euros).

Pero lo bueno viene ahora: la serie empieza con un chico, un abogado joven, que nos cuenta que Javier Cámara es el abogado más vil del planeta. Lo que no puedo llegar a entender es cómo es que al final el chico cambia de opinión. Principalmente porque todavía no entiendo qué es ese abogado. Me dicen que es bueno, pero yo no lo he visto. Su caso fue ridículo, y las artimañas para ganarlo sucias y nada inteligentes. No han sabido encontrar una motivación clara por la cual el tío aceptó el caso. Entonces ¿Qué me quieren contar? ¿De qué va esta serie? Esto es como tener Nip Tuck y hacer llorar a Christian Troy en el primer capítulo. ¡Para ver llorar a Christian Troy hubo que esperar una veintena!

Sin embargo nada de lo anterior tiene demasiada importancia porque la serie tiene el peor problema que pueda tener un producto de ficción: no encuentra el tono. Es drama pero quiere ser comedia. Y eso en España, en Hollywood, en la china y hasta en Globomedia, es un absoluto desastre.