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04 noviembre 2006

Me llamo Earl

Estos días he estado totalmente fuera de juego. Me he ido de viaje por cosas de trabajo, metida dentro de una feria durante 3 días infernales, tanto que un temporal pasó por delante y yo no me enteré.

Además, el estrés y el cansancio me cambiaron el sueño y ahora me quedo dormida en cuanto me acerco a un sofá y esto significa que es imposible que yo pueda ver del tirón un capítulo de más de 20 minutos de una serie en inglés.

Es angustiante porque solo puedo ver cosas cortas y dobladas, así que en este momento, en mi vida solo cabe Me llamo Earl.




Supongo que sabrán que ganó un Emmy por su piloto y se lo merecía, porque es un capítulo divertidísimo y lleno de giros. Earl es Jason Lee, ese ser adorable que nos conquistó al contar aquello del pedo y la felación en Mallrats. Su hermano es Ethan Suplee que también estaba en el centro comercial intentando ver un barco de vela. La ex mujer de Earl es Jamie Pressly que le pone el toque histriónico al asunto.



Hay muchas cosas buenas que decir de esta serie, pero la principal es el argumento. Earl es un ladrón de poca monta, un perdedor, un ser corto de miras, casi sin cerebro que de pronto ve en la tele un programa en el que se habla del karma: Si das cosas buenas recibirás cosas buenas y si das malas ni te cuento. Earl adopta el concepto como estilo de vida y decide escribir en una lista infinita todas las cosas malas que ha hecho en su vida para remendarlas, así que por ejemplo tendrá que pedirle perdón a un amigo que ha ido a la cárcel durante años por un robo que en realidad había cometido él mismo.



La lista es de lo más estrambótica y en cada capítulo se tacha uno de los nombres. Los personajes episódicos son rarísimos, y aunque parezca imposible que haya gente aún más freak que los hermanos protagonistas, siempre nos sorprenden. En uno de los primeros capítulos sale el loco de Prison Break haciendo eso que tan bien sabe hacer (de loco claro) en una de las escenas más desternillantes hasta ahora (la de la Biblia).

La serie es contada a través de la voz en off de Earl y está llena de flashbacks para que veamos qué clase de maldades había llegado a hacer en su oscuro pasado.

Me llamo Earl no es una serie de chistes (no es Friends), es una serie de situaciones de pura comedia que llega al climax con paciencia e inteligencia.

He leído por ahí que es absurda y surrealista, yo creo que no. Lo son los personajes. Son el colmo del esperpento y el colmo de la estupidez.

Si hay algo que no me gusta es el personaje de la chica hispana que trabaja en el hotel, pero supongo que está ahí como contrapunto, álguien tiene que pensar.

Dice mi amigo Thehardmenpath que hay que verla en inglés porque Jason Lee habla con acento sureño y yo le creo.