19 noviembre 2010

Dexter y Lumen

Siempre me pasa lo mismo. Por alguna razón que no tengo muy clara, todos los años me voy de vacaciones en septiembre u octubre y me pierdo los comienzos de temporada de las series. Así que cuando vuelvo, tengo acumulados un montón de capítulos que devoro como si no hubiera un mañana. La cosa es que cuando la serie termina (hablo de series de 13 capítulos claro) yo siento que se me pasó en un suspiro.

¡Cómo ha podido terminar Weeds si acababa de empezar!

¡Cómo pueden quedar 4 capítulos de Dexter si ni siquiera he tenido tiempo de escribir una entrada!

Recuerdo que el año pasado escribí sobre la cuarta de Dexter en el capítulo de Acción de gracias, o sea, justo por esta época!!! Así no se puede tener un blog de televisión.

A ver, Dexter. Yo sé que la temporada de Trinity fue la leche. Pero es que ésta... Ay ésta. Hay series que cada vez disfruto más. La primera de Dexter fue maravillosa pero la segunda gloriosa. Sin embargo cuando llegó Jimmy Smith la cosa dejó de hacerme gracia y John Lightow volvió a poner todo en su sitio. Pero esta vez...

Spoilers quinta temporada hasta el 05 x 08

Después del asesinato de Rita las opciones eran pocas. O Dexter se desharía del cadáver para que nadie pudiera relacionarlo con Trinity (esto era demasiado cruel hasta para Dexter) o cambiaría la escena del crimen. Lo que yo no esperaba era que llamara a la policía y mucho menos que lo viéramos en el capítulo. Esperaba que hubieran pasado 6 meses, pero no que volviéramos al punto donde lo habíamos dejado.

El primer capítulo de esta temporada fue una sorpresa. Fue una sorpresa ver que Dexter descubre que puede amar, y maravillosa la manera en que pasamos del silencio del shock a la explosión de emociones. Y lo que más sorprende es que la escena clave del capítulo, la que te pone los pelos de punta y te lleva al alma del personaje sea cómica: Dexter no sabe como decirle a los hijos de Rita que su madre ha sido asesinada. Casualmente los niños están en Disneyworld y Dexter no es capaz de pedirles que vuelvan un día antes, total, mejor que terminen de disfrutar de sus vacaciones. Cuando los niños vuelven del viaje con sus abuelos, Dexter los recibe con una sonrisa y acepta encantado su regalo, un sombrero de Mickey con unas orejas gigantes negras. Así que Dexter sienta a los niños en el sofá y con un sombrero de Mickey Mouse les cuenta que su madre ha sido degollada en la bañera. La leche.

Pero bueno, cuando termina el capítulo el payaso le va dejando sitio al hombre, al padre, al marido fiel que se erige y toma las riendas de su vida.

Maravilloso principio de temporada, pero ... no sabíamos cuál iba a ser el arco argumental. Estaba claro que todo estaría relacionado con la investigación del asesinato de Rita. Yo creía que iba a ser Debra Morgan la que sumaría dos más dos y empezaría a sospechar del hermano pero no. El enfrentamiento de los hermanos por ahora parece que tendrá que esperar porque el que le pisa los talones a Dexter no es otro que Quin el guaperas. Y qué jugada maestra ¡Quin y Debra se lian! Así que en el fondo acabamos por adorarlo (ya tuvimos bastante en la segunda con el negro tocapelotas, no necesitamos otro tarado en la seccional).

Pero es que -caigo en éxtasis solo de escribirlo- Quin contrata a un poli corrupto más eficaz que cien Robocops que tiene el carisma de un Lightow y que nos hace felices porque no podemos odiarlo más. Una serie es tan buena como la calidad del malo. Y Peter Weller es un hijo de puta.


Pero la cosa no acaba ahí, vamos, que ni siquiera empezó. Dexter descubre que hay un tipo muy raro que recoge animales muertos y colecciona mechones de pelo de vírgenes rubias. Así que hace todo el trabajo: lo sigue, se hace su amigo y le revienta el tórax. Y entonces, aparece ella. Detrás de una puerta está Lumen, víctima y testigo. Y no, no es como Jimmy Smith que hizo lo posible por pegarse a Dexter porque le iba la marcha. A Lumen y a Dexter les unen las circunstancias y son tan extremas que no hay manera de que puedan separarse nunca.

Dexter y Lumen son Batman y Robin y nacen como pareja en el mismo sitio donde todo terminó: en el baño en que Rita fue asesinada. Porque Dexter ya no puede vengar la muerte de Rita, pero necesita una venganza y será a través de Lumen y sus violadores. Y no sólo se va a cargar a un asesino en serie, se va a cargar al entrenador de los asesinos en serie: la batalla final del bien contra el mal o... del mal contra el mal... o lo que sea...

Y luego está la trama de Laguerta que gracias a Dios ha dejado de jugar a las muñecas y vuelve a ser una zorra, la extraña niñera que sé que esconde algo y un asesino mejicano cortacabezas. Vamos, lo que viene siendo una fiesta argumental.

Pero lo importante de todo esto es que cada cosa está justificada, cada decisión es correcta y cada giro eficaz. Y vaya si hay giros, es un sinvivir de giros. En la temporada 4, la historia de Trinity tenía algunas lagunas. Teníamos que hacer un esfuerzo para entender la motivación de Dexter "¿Por qué no matas a Trinity ya joder?". Y ellos no podían evitar darnos más y más escenas de conversaciones entre padre e hijo (Aquí casi ni las hay) para que termináramos de comprender. Pero aquí no pasa, todo está bien, todo está en su sitio. La perfección.

La venganza como tema siempre es atractivo. Y sí, Dexter siempre se vengó, de ahí las fotos de las víctimas en el lugar del crimen, pero en realidad lo que hacía cada vez que mataba a un asesino era saciar sus necesidades como monstruo. Pero... ésta es la primera vez que utiliza la venganza como tal. Porque para vengar algo hay que amarlo. Y es el amor por Rita y la necesidad de venganza de Lumen lo que lo motivan. ¿Terminarán enamorados? ¿Es Lumen la que sustituirá a Rita? ¿O seguirán siendo una pareja asexual como Batman y Robin? ¿Ganará Julia Stiles un Emmy? ¿Lleva Michael C. Hall peluca?

08 noviembre 2010

No puedo dejar de ver Dexter

Una vez en Madrid, la cordura y la ficción inteligente han vuelto a mi vida en forma de archivos mkv. Sé que cuesta vivir sin telerealidad, pero lo que es imposible es vivir sin series.

Ahora mismo estoy en ese momento maravilloso en que tienes docenas de capítulos acumulados y que ves uno tras otro como una yonqui que grita, mañana lo dejo, éste es el último. Pero también estoy, como todos los años por esta época, en una disyuntiva jodida: Vi la gala cero de Gran Hermano pero me perdí las 3 galas siguientes por culpa de un viaje. Ahora mismo estoy totalmente en blanco, no sé quién es nadie y cuando veo en la tele un plano de un señor andaluz diciéndole a una morena "Quita que me corro" cambio de canal con los ojor cerrados.

No entiendo nada y por primera vez me siento orgullosa. El año pasado me pasó lo mismo: cuando llegué de Nueva York resulta que había una tal Indhira liada con un descerebrado llamado Arturo. Me hice la fuerte y escribí en este blog que mejor era aprovechar mi ignorancia para no engancharme pero ¿Dónde estaba la gracia? ¿Tenía algo mejor que hacer los jueves por la noche? Perderse Gran Hermano es no tener nada que comentar en los estados de Facebook. No puede una persona que ama la televisión perderse según qué momentos televisivos y 2009 fue uno de los grandes años de Gran Hermano. Pero lo que pasa en 2010 a mí me parece que merece un giro radical.

Puedo dejarlo, es muy sencillo. Por supuesto no hay que ver la gala, pero lo esencial es huír de los resúmenes. Porque como yo me vuelque por ejemplo con las 3 rubias y me ponga en contra de Yago, ya está. O sea, no necesitamos más, estaría vendida y de aquí a la final en un suspiro. Pero no lo haré. Porque lo de este año es un horror. No se puede guionizar algo que viene de serie con la palabra SIMPLE. ¿Qué hay más simple que gente conviviendo? Hay programas de telerealidad que necesitan un restaurante, esposas e hijos que se intercambian, una isla desierta en el caribe, pero esta gente no. El trabajo sucio está hecho en el casting, todos se van a llevar fatal. Un amigo me decía el otro día "Es que después de 12 ediciones hay que cambiar". ¿Por qué? Si al final cuando nos cogemos la cabeza, cuando estamos entregadísimos es cuando se unifican todos, cuando hay una única casa con la segmentación perfecta entre malos y buenos, en dos grupos definitivos, como siempre... Ese Derby final que por desgracia cada año empieza más tarde por culpa de la tontería ésta de las dos casas.

Pero yo venía a hablar de Dexter y su maravillosa quinta temporada. Aunque bueno... mejor me espero a otra entrada que mezclar las dos cosas en el mismo post está muy feo.

09 octubre 2010

No puedo ver Dexter

Llevo tres semanas fuera de Madrid, allí dejé a mi proveedor de series y ahora tengo que hacer sola todo el trabajo sucio que consiste en comprobar qué serie se estrenó en USA, buscar el Torrent, bajar el subtítulo, renombrar archivos, en fin, un proceso engorroso por el que una señorita jamás debería pasar.

Los primeros días sí que bajaba series, pero al tercero me harté y decidí coger el mando y hacer un poco de zapping a ver si la TDT me libraba del calvario. Y fíjense si me libró, que llevo una semana entera con el segundo capítulo de Dexter esperando en el ordenador y no hay manera de que encuentre un hueco para verlo. La TDT ha cambiado mi vida.

Primera Parada: MTV

¿Dónde estaba esto? Yo pensaba que solo servía para ver videos de raperos negros. Este canal es la leche!!!! A la madrugada echan un programa llamado "American Best Dance Crew" que es como Fama pero con grupos. Bueno, en realidad es como todos nos imaginábamos que sería Fama. Los grupos salen al escenario y hacen un baile ensayado durante toda la semana, como un OT. No solo es impresionante el nivel de baile, si no la puesta en escena. Allí se pegan una semana ensayando con los bailarines para saber cuando hacer un cenital y cuando un primer plano. Todo perfección. Soy totalmente fan.

Cuando creí que todo se iba a quedar en el baile descubrí una joyita llamada Jersey shore. Se trata de un reality como Gran Hermano pero de verdad. O sea, una casa real en donde viven 10 energúmenos solteros americanos. Chicas y chicos. Son italoamericanos pero parecen de Leganés. Un Joyas de la Corona sin Carmen Lomana. Es como un accidente, no puedes apartar la vista.

Los miércoles echan otro al que me gustaría engancharme, pero que me cuesta. Se llama The city y es el programa que catapultó a la fama al icono neoyorquino Olivia Palermo. Esta chica vendría a ser como Serena Van der Woodsen pero en real. Incluso ha tenido serios problemas en su pasado. Cuando empezó a estar en el candelero, alguien dijo que la chica intentaba por todos los medios aparecer en los grandes eventos neyorquinos. Se comenta que existe una carta en la que Olivia pide por favor a una de las familias con más renombre de Manhattan que la incluya en su agenda. Vamos, nada que no hayamos visto en Gossip Girl. Pero claro, Blair no está por ningún lado y eso se nota.

Segunda parada: La siete

Ésta pone lo mismo que Telecinco pero a diferentes horarios. Me encanta hacer zapping cuando en la tele no hay nada y siempre encontrar algo super tocho como una Noria repetida.

Mi programa favorito es Me cambio de familia. Es igual que la versión americana, un ama de casa normalmente conservadora se intercambia por otra super hippie. Una es maniática de la limpieza y la otra limpia cada seis meses. Normalmente los hijos de la maniática están deprimidos y los hijos de la loca son la mar de felices. En la versión americana la cosa acaba bien. Las madres aprenden y las familias mejoran. En España no, terminan todas insultándose en el encuentro final. "Tú llamasta zorra a mi hija" "Porque era una zorra!". Cosas así. Oro en polvo. El mejor programa ever.


Tercera Parada: Nova

Mi casa es la mejor. Con eso se los digo todo. Es como Ven a cenar conmigo pero en plan decoración. Cinco mujeres se juntan y cada día una sola es la anfitriona. Enseña su casa, pone un aperitivo y durante la visita, las otras cuatro se encierran en el dormitorio a criticar cada detalle de la casa. Una oda al cotilleo. Es enternecedor ver lo convencidas que están de que su casa es la más bonita. Y claro, los estilos son dispares. Hay desde chalets a pocilgas y chonis y ... el sueño de todo adicto a la telerealidad.

Cuarta Parada: Belenada

Aunque la TDT no existiera, durante esta semana no podría ver ni el estreno de la cuarta de Breaking Bad. Nadie en su sano juicio puede apartar la vista de los programas que hablan de Belén y Fran. Esto siempre fue un culebrón, pero ha sucedido algo que en televisión solo pasa una vez cada cinco años: Un personaje cambia y la serie revive. Como cuando Richard Channing se enamoró de Maggie y Chase se volvió un cabrón.

Fran pasó de soso a encantador en 24 horas. Y ahora no volveremos a pegar ojo hasta que Belén vuelva con él, porque ese chalet de Paracuellos del Jarama se había convertido en su mansión de ensueño con discoteca, boogie y hasta una habitación entera para probarse ropa y nada de eso será posible sin él. Por nuestra cordura, lo necesitamos.

Quinta Parada: La sexta

Mujeres ricas ha vuelto. Yo no lo vi entero porque el del miércoles era repetido, lo cual me pareció un error gravísimo. Es una manera de decir "Mirad, hemos tenido tanto éxito que sabemos que vamos a tener el doble de público, así que poneos al día los nuevos". Me parece fatal. Se nota la ausencia de las Collado y la rusa no hace ni puta gracia. Además, el último programa de Mujeres ricas lo dejó claro. Tanto Nannis, como las Collado, como Mar Segura hicieron autocrítica. Entendieron el sentido del programa y hasta se hizo feedback con los espectadores: ellas mismas leían lo que el público opinaba. Se rompió la magia. Espero equivocarme pero creo que sin la inocencia de estas mujeres el programa no podrá ser el mismo. Veremos.

30 septiembre 2010

The event

Esta entrada tiene algo especial porque es la primera que escribo ¡Con gafas! Y no es que vea mal, en realidad de lejos veo muy bien! pero por lo visto la cavidad de no sé qué se resiente pasada la treintena y entonces llega la presbiscia, que es estupenda porque tiene un nombre muy bonito. En realidad no es que con ellas vea mucho mejor pero son azules y me quedan muy monas, me da muchísima pena no poder usarlas en la calle, quizás si me fuera a escribir a un bar...

Lo siento Ra, no hablaré de Raphael, solo he visto el primer minuto y he tenido bastante.

Todo el mundo está hablando de Undercovers, la nueva serie de JJ Abrams y no precisamente con cariño. Yo no me voy a pronunciar porque mis amigos de Calle 13 me han invitado al estreno. Y nada, que muy bien, muy cómoda la butaca.

La NBC está que lo tira y ha hecho además "la nueva Lost", como si hubiera pocas. Después del fiasco de Flashforward ¿A quien se le ocurre? pero bueno, lo han hecho. Yo les perdono todo porque tienen 30 Rock. No obstante no pienso volver a ver un solo capítulo más de The event que dos han sido suficientes.

(a partir de aquí Spoilers del piloto y a lo mejor algo se me escapa del dos, pero no pasa nada)

La serie intenta ser Lost, pero con algunos elementos cambiados. Mal cambiados. Tiene flashbacks, claro, pero da la impresión de que no tienen muy claro con qué fin usarlos.

En el piloto hay un avión. Se estrella. La causa es un pulso electromagnético que lo devuelve a otra dimensión. El lugar es un desierto. La intención está clara. La cosa es que parece como si hubieran estado 6 años estudiando el feedback creado por Lost. Algún listo seguro que se preguntó esto que tantas veces hemos leído después del sonado final "¿Por qué no han hecho caso a los fans? En los foros había mejores ideas". Pues eso. Piensen en las ideas más rocambolescas que han tenido mientran eran espectadores de Lost. Estarán en The event. Piensen también en todas aquellas veces que dijeron ¿Para qué sirven los flashbacks? No aportan nada, queremos respuestas. Todas esas mejoras, todas, están en la nueva serie de la NBC.

Imaginen. 2004. La isla. Se estrella el vuelo 815. Jack abre el ojo, aparece el perro y ... Flashback. Londres, mismo día, oficina de Widmore. Está reunido con un equipo de expertos. Uno de ellos le explica que el avión ha caído en la isla por un puslo electromagnético. Qué? ¿No me digas? y ¿cómo ha sido posible? Tu yerno fue el causante. Flashback. Desmond mete la llave. Volvemos a la isla, explota la turbina. Locke mueve el pie en la arena. Un flashback del aeropuerto de Sidney para centrarnos. Vemos a Locke en silla de ruedas, nos hemos ahorrado cuatro capítulos, no impacta tanto pero aporta ritmo. Widmore pide a sus expertos que hundan un avión en el océano: "Esto hay que arreglarlo como sea".

¡Cuantos dolores de cabeza nos habríamos ahorrado!

La cosa es que The event no es simplemente un Lost deconstruído, es más que nada un 24, porque seamos sensatos, fue 24 la serie que nos reconcilió con la televisión. Fue la primera, la más impactante, la reina de los cliffhangers, de las sorpresas, de las trampas exquisitas. Y si uno quiere un éxito tiene que beber de las mejores. Usan la misma tipo, mueven la cámara igual, hay un presidente negro, gente que quiere matarlo pero además, hay aviones que se estrellan e ideas de blogs de fans. ¡Ay! la voy a contar que si no reviento ¡El avión se estrella por un pulso electromagnético provocado por EXTRATERRESTRES! Sí, suena maravilloso pero no. Porque ya es demasiado mezclar Lost + 24 + V. Ni yo puedo con esto.

Intentar analizar a estas alturas el porqué del éxito de Lost es bastante ridículo, no lo voy a hacer. Pero parece claro, por series como éstas, que no se trata simplemente de unos elementos comunes. El avión es lo de menos.

El prota es Jason Ritter que recuerda tanto a su padre que desconcierta. Él es el que lleva todo el peso de la historia. Es bastante joven para hacerlo (primer fallo) pero lo hace. Es un chico normal que se va de crucero con su novia al caribe. El problema es que todo empieza después. Todo empieza por el avión.



En Lost no tendría ningún sentido empezar por la vida normal de los losties, menudo coñazo. La idea del flashback de la primera temporada era contradecir lo que conocíamos de los personajes en la isla. Y este cambio era parte del drama. Nos inquietaba, como tantas otras cosas.

En the event empezamos por el avión, que viene a ser el final del capítulo. No puedo con estas cosas de empezar por el final, me saca de quicio. Me gusta si Tom Cruise está a punto de morir. Pero que un mindundi esté a punto de morir me la suda bastante. No me interesa el antes. Que se muera ya, quiero que ese avión se estrelle a ver qué pasa luego. Los capítulos que empiezan por el final tienen sentido cuando es una serie que ya conocemos, pero no en el piloto. O si lo que sucede es algo totalmente ridículo y extravagante como en Breaking Bad. De cualquier manera este recurso está más que agotado. Basta ya.

Pues bien, como este chico no se nos ha presentado y lo vemos en su clímax, cuando me pones flashbacks con él y su novia, a mí plin. Quiero seguir con el avión, no me jodas que esto no tiene el menor interés. Que sí que estaban enamorados. Es ineficaz.

En cambio si me empiezas todo en su orden, los chicos se van de crucero, los giros en sus sitios... los secuestros antes de los anuncios... todo como mandan los cánones del drama, yo encantada. Me ganas, me hago fan de Jason Ritter y no me despego del sillón hasta junio.




Además, si me llenas todo de saltos temporales y me explicas la trama en diferentes períodos de tiempo, me aburres. Yo sé que ha desaparecido la hija del piloto en extrañas circunstancias y que el piloto va a estrellar el avión sobre el presidente de los Estados Unidos. En serio, no soy muy lista, pero puedo sumar dos más dos. No me metas un flashback del secuestro de la chica, otro de los captores explicándole al señor pistola en mano que tiene que matar al presidente y otro de la casa patas arriba. No, de verdad, que la vida es muy corta y hay un capítulo de Dexter esperando en mi disco duro.

Que sí, que la serie va de un chico de lo más común que tiene que salvar a su país y probablemente a su planeta. Vale, pero cuando nada es original y el estilo es impostado, el fondo es lo de menos.

Los cambios con respecto a 24 también son un desastre. Imaginen un 24 lleno de saltos. Toda la temporada podría contarse en un solo capítulo, porque si nada más empezar me pones un flashback de la mujer del presidente vendiendo a su marido, nos ahorramos 22 horas.

Las cosas cuanto más complicadas peor. Y esto es una complicación gratuita, aburrida, con olor a plagio, a ideas rancias, a relleno, a torpeza narrativa. Pfff... en serio, podemos sobrevivir sin otra Lost. Por favor, respetad y dejad de hacer gilipolleces.

31 agosto 2010

Emmys 2010

Como todo el mundo sabe, el domingo por la noche tuvo lugar la entrega de los Emmy y si escribo esto hoy martes es porque he tenido que ver la gala de nuevo para poder decir algo, básicamente porque el domingo no me enteré de nada.

Primero por el sueño, y segundo porque mi mando se quedó sin pilas y no podía quitar la horrorosa voz que emanaba sonidos en un idioma que parecía español. Fíjense cómo era la cosa que traducían incluso los clips de presentación de los nominados. Por ejemplo, Alec Baldwin hablaba con Tina Fey en su despacho del Rockefeller center pero no lo escuchábamos a él, sino a alguien que balbuceaba frases sin sentido intercaladas con gemidos de sofoco porque todo el mundo sabe que es imposible hablar a la velocidad de Jack Donaghey y encima pensar. Nada hacía gracia, era la sinrazón.

Así que durante el número de Glee yo solo veía mandos y no pude disfrutar nada. Cuando por fin logré cambiar las pilas y arreglar el sonido, ya había tocado los botones suficientes como para destrozar el formato de imagen y el panorámico había pasado a 4:3. Pude ver la gala en condiciones a las 2:40.

El número de Glee fue MARAVILLOSO. Y el que diga lo contrario es un idiota. Nadie en su sano juicio puede meterse con Jimmy Fallon. Da igual lo que haya hecho después. Cuando terminó la canción de Springsteen ese hombre se había ganado el cielo.


Y los numeritos de después con la guitarra fueron graciosos. ¡Tampoco se podía hacer mucho más! Los Emmy siempre son un coñazo porque la mitad es de series pero de la otra mitad no nos enteramos de nada. Cuando empiezan los realities y las tv movies yo me duermo. Suerte que lo intercalan.

¡Pero la gala estuvo bien! El número de Modern family fue la hostia y Gervais como siempre estuvo fantástico, no hace falta que abra la boca, con verlo ya te descojonas. Si encima se mete con Mel Gibson y dice cosas como que "Kiefer todavía no se ha despertado" pues te gana, claro.

Sobre los ganadores... Lost perdió sí, pero ¿Oyeron esos aplausos? El patio de butacas se volvió loco cuando apareció Hurley y hubo ovación de morriña y de absoluto amor cuando el plano de Jack y el perro. Nadie es capaz de superar una imagen de Lost con música de Giachinno sin emocionarse, ni ahora ni dentro de dos décadas.

La otra ovación fue para Breaking Bad. Cada vez que salía un plano el público ardía. No conozco a nadie que vea la serie que no esté entregadísimo con Aaron Paul y Bryan Cranston. Lo de Cranston lo sabíamos de antes, ya merecía Emmys por todas las temporadas de Malcolm, pero Paul... nos dejó locos, tan pequeñito y tan inmenso. Estupenda la jugada maestra para llevarse dos premios aunque duele muchísimo que a Jesse alguien lo pueda considerar un secundario.

Estoy muy enfadada por el premio a Edie Falco, ojo, que la amo y que digo que sí, que se los den todos. Pero me jode un montón que una serie que está a medio camino, pero que nunca se puede considerar una comedia, le quite la posibilidad a una verdadera comedia de llevarse un premio. Siempre igual, en Mujeres despesperadas Lynette tiene cáncer y ese año se lleva todos los premios de comedia existentes. Me parece super injusto. Si una serie no tiene chistes ¡¡¡a la bolsa de los dramas!!! Hay que darle un premio de comedia al que nos hace reír.

Del actor de comedia no pienso hablar... Supongo que todo el mundo votó por el tándem Baldwin + Carrell (yo los amo tanto que tampoco sabría por quién decidirme entre los dos) y claro, el 35 % restante se fue a Parsons. No soy del club de Big Bang Theory perdónenme. Yo iba con Larry David que me parece que toca el cielo en las dos últimas temporadas de Curb your enthusiasm.

Los secundarios molaron todos. Jane Lynch debía ganar y de los chicos cualquiera habría estado bien. Eric Stonestreet es maravilloso. De chicas hubiera preferido cualquiera de Mad Men.

Por cierto, estaba bellísima January Jones. Ese vestido era una preciosidad y ella no puede ser más diferente a su personaje. Es tan de porcelana, tan mona, tan jovencita, tan encantadora. Por cierto, está saliendo con uno de los chicos de SNL. Por lo visto hay otro caso de relación amorosa entre los dos programas, si alguien la sabe que nos la cuente.

Mejor serie Mad Men. Bueno... sí, vale, pero yo hubiera preferido que se lo llevara Lost, Breaking Bad o si me apuras True Blood.

Y halando de True Blood ¡qué monos Sookie y Bill en el escenario, cogiéndose del brazo!. Aunque tampoco les hice mucho caso porque yo es que últimamente estoy muy por Eric.

Y mejor comedia Modern family... bueno, es lo que toca. Yo reconozco que al principio no me gustó mucho, pero a medida que pasan los capítulos la serie se hace mejor. Me gusta, me río, pero no es un 30 Rock.

Lo importante es que no ganó Glee, que la cagó en sus últimos 5 capítulos. Esperemos que no se acomoden en esta segunda temporada y que además de elegir canciones, alguien escriba guiones.


Elegante y maravillosa Edie Falco.


El vestido de Claire Danes me volvió loca, pero ese maquillaje no la favorecía nada.



No se puede ser más guapa.


Mira que te adoro Sookie Stockhouse pero por dios, contrata un estilista.


No nena, basta ya de negro, no eres Idina Menzel, te faltan 30 años.



Te queremos Lauren Graham, pero no vamos a ver tu serie.



Sólo se me ocurre una palabra: Berraca.