31 mayo 2006

Veo Crónicas Marcianas

Yo era parte de ese 35% de share y además de estar orgullosa de serlo no tenía ningún problema en decirlo: Veo crónicas, claro, como tú y como un millón de personas más. Me río, me encanta. Y no, no me molesta que griten. Y no, no me parece una basura.

De la desaparición de Crónicas se pueden decir muchas cosas, todas tristes, y una de ellas es la alegría de aquellos que odiaban el programa y que se quedaron a gusto. Siempre me ha hecho gracia toda esa gente que cuando hablaba del programa repetía diálogos enteros de algunos tertulianos. Para no verlo era toda una hazaña.

Yo me pregunto, por qué se alegra uno de que un programa desaparezca? Si ven otras cosas o tienen la tele apagada ¿Qué les importa lo que haya en tele5? Además todo el mundo sabía que la cosa no podía cambiar a mejor. Estaba TNT. Pero ellos sólo querían que Crónicas desapareciera.

En este momento la cosa es tremenda. Antena3 tiene a Buenafuente que vale, es un gran showman pero es un poco rancio. No sé, se me hace un poquito oscuro el plató y me deprime. Hay momentos buenos, pero no tengo la paciencia necesaria para esperarlos. El problema del programa es que es para un ratito. Dos horas son un montón.

Un día estaba yo viendo la primera y me asusté. Había un hombre calvo maquillado como si se hubiera quedado dormido en la playa. Primero pensé -y esto lo digo totalmente en serio- que era una parodia como las de homozzaping en la que imitaban a Paco Lobato (el calvo de la Fórmula 1). Pero luego vi que aquello no era una imitación, que era real y que se trataba de Alfonso Arús.

Yo creo que este programa lleva meses -o años quizás- en la parrilla pero yo lo pillé hace poco. Hay invitados ilustres como la madre de Stallone que se dedica a leer el futuro a través de los culos de las personas y los colaboradores son un montón de chicas rubias que sonríen de vez en cuando y miran a la cámara con gracia. Decir no dicen nada. Entre los colaboradores está también la mujer de Arús, que es algo así como la voz del pueblo y la única que pregunta cosas que importan. ¿No les pasa mientras ven un Salsa rosa -además de llamar varias veces cabrona a Angela Portero- que se dan cuenta de que nadie es capaz de preguntar lo que realmente importa? Pues esa impotencia no se vive en el prgrama de Arús, porque para eso está su mujer.

Por ejemplo, el otro día entrevistaban a Andrés Velencoso (el modelo catalán que sale con Jlo en la campaña de Vuitton) que no soltaba prenda acerca de su vida privada. Y yo pensando, a mí me da igual saber quién es la novia de este tío. Yo solo quiero saber si la cabrona es modelo o si es una persona normal (cabrona también claro, pero si tiene celulitis como que me parece mejor). Y eso mismo le preguntó la mujer de Arús. Pero esa novia que tienes ¿es o no es modelo? Y yo flipando ¡esa mujer me leía el pensamiento!

Bueno, pero lo importante ¿es bueno este programa? No, es una mierda.

He pensado que aquí iría bien una foto de Arús pero luego me decidí por una de Velencoso.


Y por último está el programa de Eva Hache que no está mal. Eso sí, tanto chiste escrito a mí me preocupa. Cada día parece más el club de la comedia. Le quitan naturalidad al asunto. Hay que soltarse un poco, que no se puede ser showman y estar leyendo todo el rato. Ensayen más por favor. Luego está el asunto de los standups y los entrevistadores "caiga quien caiga". Ya cansa esto no?

Miren a John Stewart que hace el mismo programa y no hay nada de eso. Dejense ya de entrevistar a gente estúpida con preguntas imbéciles. Guionicen, actúen, monten. Que ya está bien. Por lo demás el programa estupendo.

De Odiosas prefiero no hablar. Caiga quien caiga les puso una querella o algo peor por plagio. Pero bueno, antes del programa de Cuatro cabezas estaba Desesperado club social y hacían lo mismo.

Pues eso, que las noches han cambiado. Ahora son aburridas. Sardá vuelve, pero por Dios, antes aféitate.

25 mayo 2006

Cine dentro de la tele

El séquito (Entourage) es una nueva sitcom de Canal plus. Siento no ser más específica pero desde la llegada de Cuatro no sé distinguir ningún canal digital. Vamos, que es en el dial 1, los sábados por la noche.

Esperemos que no la vean los de Izquierda unida porque la prohibirían por mostrar una imagen estúpida de la juventud.

El séquito cuenta la historia de 4 chicos de Queens que comparten casa. La gracia está en que uno de ellos es una joven promesa de Hollywood, la casa que comparten es una mansión y entre todos no suman un cerebro.




Kevin Dillon (el hermano de Matt), jerry Ferrara, Adrian Grenier y Kevin Connolly son los 4 nuevos ricos que se enfrentan en cada episodio a problemas tan simples como decidir si comprar un Rolls Royce o un Mercedes, o si gastar o no 300.000 dólares en un Home cinema. Y a otros más complejos como participar o no en una película con guión horrible de director francés sin referencias, a cambio de 4 millones de dólares.

Como en todas las sitcom americanas, la clave está en los personajes:

Vincent Chase es la estrella. Físicamente parece salido de algún cuento de Rohmer, pero mentalmente es como un Ashton Kutcher pasado de porros. No parece tener inquietudes y hasta leer un guión le parece una pérdida de tiempo. Su estupidez solo es superada por su altísimo poder de seducción.


Turtle es el inconsciente, hace de chofer, lleva recados y claro, como es el más feo se tira siempre a la más fea. Y casi siempre a cambio de unos vaqueros usados por Vincent.

Eric es el listo. En realidad este es el prota. Es el personaje con más matices, tantos matices como pueda tener el prota de una sitcom claro. Es esa especie de amigo-manager que se lee los guiones e intenta aconsejar como puede. Es su mano derecha, la izquierda y el cerebro. La cosa es que Vincent ya tiene un manager (Jeremy Piven). Así que Eric busca su lugar en el mundo. Sabe que es imprescindible, pero no sabe hasta qué punto debería meter la mano y aquí está la gracia del personaje.



Mi favorito -siempre hay uno- es Johnny "Drama" Chase (Kevin Dillon). Es el hermano de Vincent, un actor tan malo como solo Joey podría serlo. Pero éste hace pelis porque su hermano lo enchufa. Siempre pelis de acción claro, y con guiones espantosos. Pero él se cree cojonudo. Folla siempre, pero eso no se lo debe a su hermano.



En uno de los capítulos Eric, el listo, se encuentra con su ex. Y deciden despedirse para siempre con un polvo. Después, durante la comida, los 4 amigos hablan de lo que ha sucedido. Eric les cuenta el encuentro amoroso y les explica que ha sido un "polvo de despedida". Drama pregunta sorprendido y totalmente en serio "¿Pero hay otra clase de polvo?".

Hay cameos y referencias para aburrir. No os la perdáis.

24 mayo 2006

Las chicas de la tele

En los Globos de oro, los Emmy e incluso los Oscar hay un momento realmente emocionante. Es el momento de llorar como una magdalena porque se va a entregar el premio a la mejor actriz. Es el momento más esperado por todos excepto por Jaume Figeras y Ana García Siñeríz que solo esperan que cualquiera con apellido hispano gane algo, y es entonces cuando los uruguayos son españoles, los chilenos de Chamberí y el mundo se une para siempre.

Pero es en los premios de televisión, que se subdividen en drama y comedia, cuando nuestros sentimientos se multiplican. Porque para ganar en drama solo hay que afearse un poco y llorar bastante, pero ganar en comedia es más complicado, porque hay que hacer reír. Y yo lloro mucho cuando una actriz que me ha hecho reír gana un premio de televisión, porque pienso que le va a costar muchísimo volver a ganar otro.


Debra

No me imagino a Debra Messing (Will & Grace) recogiendo un Oscar (ya saben, a no ser que le cambien la nariz y tenga que hacer de carmelita). Ha estado nominada siempre a cualquier premio de televisión y se ha llevado menos de los que le tocaban. Su Grace Adler es de esos personajes que marcan la televisión. Desgarbada y perdedora. Torpe, patosa, atolondrada. Enamorada y siempre sola.

Will & Grace parte de un punto de partida eficaz. La tensión sexual entre los protas será constante porque él es homosexual. Y esto parece surrealista, porque a no ser que estemos en una peli de Kevin Smith, la gente no cambia de tendencia sexual y la historia de amor nunca podrá cuajar. Pero como estamos hablando de guionistas de verdad se marcan un embarazo de Grace para reconducir la serie hacia una historia de amor asexual que va a ser el leit motiv de las últimas temporadas.

La serie dejó la parrilla para siempre en estos días. Fueron 7 temporadas de éxito. Un éxito marcado por el enorme talento de los secundarios, (por desgracia en España doblados como el culo y peor traducidos), y por sus diálogos rápidos, ingeniosos y llenos de referencias a la cultura televisiva americana que aunque locales, nos resultan más cercanos que los que les escriben a los personajes en este país.


Lauren

Que la serie sea cursi no le resta méritos a Lauren Graham que hace de Lorelai Gilmore como solo ella podría. Una madre que ha tenido a su hija a los 16 no puede ser otra que una madre super guay. Y sí, se llevan bien. ¿Es un delito?. Pero a veces Rori tiene problemas con la colada y Lorelai no encuentra sitio donde comprar café molido. Son problemas tremendos si lo pensamos bien. (Yo si no tomo café por la mañana tengo unas migrañas horribles).

Pero cuando una ve un capítulo de las Chicas Gilmore, además de comprobar que está enganchada porque no es más que un culebrón, no puede evitar dejarse embobar por las más de 900 líneas de diálogos que hay en cada guión. Es la serie con más líneas de diálogo de la historia de la televisión. No le gana nadie. Y mira, es una manera como cualquier otra de desmarcarse.

Me encanta el sarcasmo en las líneas de Lorelai, sus neurosis de ciudad y sus antojos. Y sí, me hace reír. Y lo bueno de esto es que entre tanto mundo de yuppi, cuando pasa algo realmente grave y los personajes se ponen serios, a una se le acongoja el alma. Me gusta las chicas Gilmore, más ahora que hace dos temporadas (ha habido un par de temporadas realmente flojas que me hicieron pensar en tirar la toalla). Creo que los capítulos pierden con los abuelos que son un coñazo. Y creo que en los tête á tête madre hija es cuando logra los momentos clave.


Shelley

Hay chicas y chicas. Pero sólo hay una Diana. La musa de Cheers. La más repipi de todas. La intelectual que cambió su carrera de literatura para servir mesas con el más elemental de los seres humanos, Sam Malone.

Diana era lista y eso se contraponía con un montón de personajes de inteligencia difusa. Y es gracias a la brillantez de estos secundarios que su personaje se hacía imprescindible. Eran su complemento y ella los complementaba a todos.

Pero no hay Diana sin Shelley Long. Y aunque el nivel se mantuvo porque a los guionistas les sobraba el talento, cuando dejó la serie, Cheers se quedó vacía.




Jane

Otra eterna nominada y siempre a las puertas, Jane Kaczmarek, es algo así como un milagro. Lois, la madre de Malcolm in the middle, no era precisamente la madre de La tribu de los Brady. Ella no pillaba infraganti a los hijos fumando. Sus hijos la pillaban fumando a ella. Con el dinero justo, trabajando horas extras, lidiando con 4 hijos infernales, su baza era no dejar de reír.

Lois y Hal se amaban tanto que daba mucha grima. Eran los padres más desastrozos de la televisión. Y eso los hacía encantadores.

Nunca olvidaré el capítulo en el que Lois va a clases de baile, se imagina que lo hace de maravilla y solo al final del capítulo nos damos cuenta, a través de una cinta de vídeo, de que era una ilusión, que en realidad era una bailarina horrible.


Cynthia

Si tuviera que elegir una actriz de Sexo en Nueva York me quedo con Cynthia Nixon. Supongo que porque su personaje me hacía reír más que nadie, porque era la más ingeniosa, la más lista, la más sacástica. Y podía hablar de pedos en público y hasta tirárselos con elegancia. Era la que cuando lloraba te desarmaba. La que llenaba la pantalla de pelo rojo y ojos azules. Nunca 4 actrices se complementaron mejor, pero el alma de Sexo en Nueva York es y será siempre Miranda Hobbes.

23 mayo 2006

Intercambio de esposas

Todo el mundo debería cambiar de familia al menos una vez. Yo necesitaría un poco de campo, algo profundo, para solucionar mi problema de compra compulsiva. Podría recoger manzanas y hacer compota y la que se cambie conmigo tendría que pasar la mañana recorriendo la blogosfera y la tarde recorriendo todos los H&M de Madrid para ver si hay algo diferente en alguno.



Esta idea tan divertida a los de Izquierda unida les ha parecido horrible. Hace unos meses solicitaron la retirada de la programación de Telemadrid de Intercambio de esposas (versión cañí). La web de telemadrid es un suplicio y no me veo con fuerzas de comprobar si sigue o no en parrilla. Yo su versión nunca la vi.

Izquierda unida dice que el programa da una imagen sexista y retrógrada de la mujer. ¿Y esto que tiene de malo? Yo lo veo estupendo. El programa americano está lleno de parejas machistas. Ella cuida de los niños mientras él trabaja y los dos están de acuerdo en que el trabajo del hombre está muy por encima del trabajo de la mujer. Él no es capaz de barrer la cocina ni de lavar un plato ni de preparar una cena. Pues que quieren que les diga, que haya una nueva esposa que lo diga, lo muestre e intente cambiarlo me parece buenísimo. Porque eso existe. Está ahí. Y hay que verlo y enseñarlo.

El programa original consiste en lo siguiente. Se intercambian las esposas. Cada una llega a su nueva casa, que está vacía y lee las normas, lo que suele hacer la esposa a diario y sus obligaciones. Llegan los maridos, se presentan, se conocen y comienza la nueva vida. Pero a la semana las nuevas esposas cambian las normas de la casa y revolucionan la familia a su conveniencia.

En la versión americana hubo un intercambio entre una pareja convencional (ella ama de casa y él trabajador) y una pareja de mujer trabajadora y marido amo de casa. Y se intercambiaron las mujeres claro. La nueva esposa del amo de casa no hacía más que buscarle trabajo ¡¡¡eres un hombre!!!¡¡¡ Como no se te cae la cara de vergüenza de no trabajar!!!! ¡¡¡Los hombres de verdad trabajan!!!!

Pero casi siempre ganan los buenos, y los retrógrados descubren que hay negros, gays, y amos de casa… y que son personas estupendas. Bueno, a veces les cuesta llegar a estas conclusiones.

Recuerdo aquel programa en el que intercambiaron a un clon de Condoleezza Rice (física y mentalmente) con una madre lesbiana que vivía con su pareja. Pues bien. Tenían que ver la cara de la ultra conservadora mientras comprobaba que en aquella casa no había fotos de hombres. La mujer intentaba hacer un puzzle mental y todos los resultados le salían fatal.

El ama de casa lesbiana hizo muy buenas migas con el marido de Condoleezza. Él descubrió que las lesbianas son personas y no como le hacía creer su mujer. Pues bien. Cuando todo acabó y por fin Condoleezza volvió a su universo de Pin y Pon lo primero que le preguntó a sus hijas fue “¿Tuvisteis miedo? ¿Os tocó?”.

Hay cosas que no tienen arreglo. Pero es bueno que alguien lo vea. Y le repugne. Así a lo mejor relacionando caras, cambia el voto.

Me encanta cuando mezclan defensores de los animales con cazadores furtivos. Hippies con maniáticas de la limpieza. Compradoras compulsivas de papel higiénico con expertas en ahorro. Yo no digo que esto sea televisión de calidad. Soy consciente de que es basura pero podría ser peor. La lucha libre ¿es peor no?

En España se hizo un programa como éste pero sin sexismos, para no molestar a nadie. Se llamaba Préstame tu vida. E intercambiaban gente. Daba igual que fueran mujeres u hombres.

El programa lo presentaba Ana García Lozano que es esa mujer que llena la pantalla de credibilidad. Si esa mujer hubiera presentado Hay una carta para ti, hubiera sido un programa elegante. Es la preysler de la tele.


En uno de los programas la actriz porno Anastasia (que por cierto ahora se operó las tetas -y eso que su baza era la imagen de niña-, engordó y se oscureció el pelo) se iba a un pueblo de Toledo. Allí. Solita. A convivir dos semanas con una familia y a lidiar con el pueblo entero. Mientras que la de toledo que era carnicera tenía que convivir con las pornostars en Barcelona.



Pero la diferencia entre este programa y el americano es que aquí lo que se defendía era una identidad. Y esto no es lo mismo que ser más o menos ahorradora o más o menos guarra.

Este programa dejaba en evidencia la desaprobación ante el cambio, ante las ideas contrarias, ante lo desconocido. Y eso, aunque duela, es lo que pasa cada día en este país.

En otro programa un siniestro que emulaba a Robert Smith, tenía que vivir también en un pueblo a cambio de un marido machista que iba a compartir un piso dejado de la mano de dios lleno de crucifijos y de imágenes diabólicas. Al final se llegaba a la conclusión de que por mucho que se maquille un hombre, sigue siendo un hombre y que por mucha cruz invertida que se lleve, uno no deja de ser cristiano.

En fin… un despropósito de malos sentimientos, donde nadie ganaba nada. Excepto la certeza de saber que no hay vida mejor que la de uno.

21 mayo 2006

¿Sueñan los ejecutivos con arañas gigantes?

Imagino las oficinas de los grandes estudios de televisión cualquier día del mes de mayo. Las imagino como una nochebuena en familia. Todo el mundo corriendo de un sitio a otro, la hermana buscando esas medias que creía que estaban en ese cajón. El hermano viendo la MTV a volumen suficiente como para no escuchar los gritos de una madre que lleva 6 horas encerrada en la cocina y que pregunta que si puede álguien barrer el salón. Imagino a un padre preguntando también a gritos que donde está el cepillo. Imagino el caos.

Pero quizás no sea así. Quizás haya un ejecutivo sentado en una gran mesa, entonces se abre la puerta y entra su ayudante. Se sienta. Se miran. El ejecutivo piensa unos segundos y dice “No, sí, no, no”. El ayudante cierra los ojos y se muerde un labio.

-“¿¡Qué!?” pregunta el ejecutivo con cierto interés.

-“Alias, Verónica Mars, Invasión, Señora presidenta” contesta el ayudante.

-“Vaya por dios” dice el ejecutivo y añade “Anda, tráeme una ensalada césar pero sin picatostes que ayer me estuvieron repitiendo todo el día”.

Esperemos que no. Pero es escalofriante. Piensen que existe un hombre que sabiendo que hay cientos de miles de personas enganchadas a una serie, toma la decisión de mandarla a tomar por culo.

De las series que hay actualmente en la parrilla se han ido a la mierda Alias, Invasión, Señora presidenta, Everwood, Malcolm in the middle, Arrested development, Joewy, The west wing, Surface, Reunion… y muchas más.

The west wing se fue porque la serie llegó al final.

Malcolm por razones obvias, los niños han crecido. Aguantó 7 temporadas y todas ellas con el mismo nivel. Una serie grandísima.



Arrested tengo entendido que bajó muchísimo de calidad y claro de audiencia. Joewy no sé si llegó a tener calidad pero la audiencia la había abandonado.

Pero bueno, con las comedias como éstas no pasa nada… terminan y a uno no se le pasa por la cabeza tirarse a la vía del tren. Las sitcom sin tensión sexual se pueden ir al cielo de las series.

Alias sí que es una putada para los fans, porque tenía muchos. Es de esas series de audiencia baja constante que no es lo mismo que audiencia que baja constantemente. Este tipo de series nunca deberían salir de la pantalla. La fidelidad debería tener algún valor.

Y este también es el caso de Verónica Mars, que sí se quedó. Gracias a Dios.

Renovaron también Smallville, Supernatural y ante las caras atónitas de los fans, Gilmore gilrs que se suponía que ésta iba a ser su última temporada.



No hay criterios claros. No se sabe qué les mueve a hacer estas masacres porque a veces ni siquiera es la audiencia. Simplemente necesitan ese hueco para la nueva "Lost" y no encuentran otro. O quizás es simplemente el meado del nuevo directivo que necesita marcar su territorio. Pero bueno... mientras sigan haciendo cosas como Prison break hay que besar donde pisan y si es necesario, sacar los picatostes de la ensalada con la mano.