23 septiembre 2009

Nueva York

Nueva York es una ciudad complicada que no acepta términos medios, o la detestas o la amas. El tema es que puedes detestarla y amarla al mismo tiempo. Esto diría que es casi lo normal y es lo que nos pasó a nosotros. La amas durante 100 metros y la detestas los 300 siguientes. Por la noche, los pies destrozados te hacen odiarla y por la mañana vuelve el amor. Nueva York necesita libro de instrucciones.

Escribo esto desde el avión, estoy deseando llegar a casa porque 10 días han sido demasiados. Durante estos diez días hablé pestes de Nueva York pero también la disfruté muchísimo. Hoy era la última mañana. Me desperté a las 7 para quemar los últimos cartuchos y me fui paseando a Columbus circle para dar una última vuelta bordeando el Central park. Ver a la gente saliendo de sus casas del Upper west side para hacer footing un domingo por la mañana no tiene precio. Más tarde crucé la calle y me encontré con un lugar llamado Sarabeth´s donde servían Brunch y me tomé unos pancakes con fresas y sirope de arce. El sitio empezó a llenarse y a las 10 aquello era un desfile de preciosas Serenas Van der Woodsen y mini Lourdes María. Copos de avena con plátano por aquí, Eggs Benedict por allá, y en ese momento me di cuenta de que es ridículo ver Nueva York desde la barrera. Si vas a Nueva York, por dios, tienes que vivirla.

Día 1:

Llegamos al aeropuerto a las 4 de la tarde y a las 6 estamos en el hotel, en pleno Times square. Times square es espectacular, pero tanto tanto que una vez que pasas por allí no quieres volver nunca más. Qué agobio por dios. Si repitiera, desde luego no me alojaría por esa zona. Tiraría más hacia la calle 34 que realmente está en el centro de Manhattan. Fue un error además porque la mayoría de chinchetas de mi mapa estaban de la calle 14 para abajo que es donde están los mejores restaurantes y los sitios más especiales.


Esa noche cenamos en Hell´s kitchen que es un barrio pegado a Times square, y que va de la 50 a la 40 por la 9º avenida. Hay muchos restaurantes, es casi como un Chueca en Madrid. Un poco "mucho ruido y pocas nueces". Ambiente agradable, cenamos bien.

Día2:

Llueve a cántaros, así que solo queda una opción: museos. Irte a un museo el primer día es mortal. Al menos creemos que por culpa de esas 4 horas en el museo nuestros pies gritaron Socorro y nos jodieron vivos. El museo de historia natural es un coñazo de mil pares de narices (o cojones). Los dinosaurios son espectaculares pero el resto es insufrible. ¡¡No hay más que dioramas!! así yo también hago un museo.


Nuestra intención es dar una vuelta por el Upper west side pero es imposible así que nos tenemos que ir a un lugar cerrado. Yo grito Macy´s y Ángel que es un santo, me sigue. Macy´s que en las películas parece un sitio como muy especial es bastante hortera y chabacano. No obstante me compro 4 vestidos. Macy´s te sorprende porque vas a pagar algo y te cuesta siempre menos de lo que crees. Primero porque te hacen el 10 % de descuento por ser extranjero y segundo porque cambian los precios constantemente. Con decirles que volví para cambiar el vestido de talla y me pagaron 5 dólares.

Después de Macy´s paseamos por la quinta avenida. Aquello es muy feo. Había que haberse apuntado qué parte de la quinta avenida es la que mola. Suponemos que lo descubriremos más adelante. Vamos a la Biblioteca pública porque nos la encontramos de casualidad y hay que cobijarse de la lluvia. Es realmente bella. En el Bryant Park nos sorprende la semana de la moda de Nueva York!!!! oh yeah, esto pinta bien. 100 metros después vuelve todo a ser muy feo.

Llueve a cántaros pero hay que cenar así que tiramos de "MI LISTA ESPECIAL" que tardé 6 meses en confeccionar y nos vamos a Beacon para probar LA MEJOR HAMBURGUESA de Nueva York. Yo realmente pensé que la crítica exageraba pero dije: “comprobémoslo por dios santo”. Beacon es un restaurante caro, nada más entrar nos invitan a pasar a la barra y sin dudarlo me pido un Cosmopolitan, que a partir de aquél momento será mi bebida favorita del mundo. Pasamos a la mesa y cuando llega la mejor hamburguesa de Nueva York, pensamos “bah, no era para tanto”. Viene cortada en dos. Los ingredientes aparte y una salsa de tomate a un lado. Cómo explicarles… EL CIELO. Pepinillo dulcísimo, pan tostado, no el típico de hamburguesa sino más duro, cebolla frita, tomate a la plancha, todo asado con el jugo de una carne exquisita. No puede ser ¿Es esta la mejor hamburguesa que he comido nunca? La cosa no termina ahí porque las patatas fritas son: LA LOCURA. Tienen un regustillo a canela así que deduzco que se trata de una pimienta árabe.


Aprovecho el momento para hablarles del tema de la propina. Hay que dejar un 18% que es algo demencial. Todas las cartas mienten, el solomillo no cuesta 20 dólares, ¡cuesta 24! Encima lo haces con rabia porque no te tratan bien. Hacen que te tratan bien, actúan, pero tú sabes que en el fondo piensan que eres un coñazo de cliente y sólo te sonríen porque está estipulado en su contrato. En Londres la sonrisa de cada camarero es real. Mierda, ya empiezo con las comparaciones.


Día3:

Llueve, pero pensamos "a la mierda ¿acaso no trajimos chubasqueros?" así que nos vamos a Riverside Park que es un parque precioso que está en el Upper West side, al norte, casi llegando a Harlem.


Allí se rodaron las escenas de Tom Hanks y Meg Ryan encontrándose en el parque en "Tienes un Email". La gente hace footing recorriendo la Ribera que da al río Hudson y el lugar es encantador. No son ni las 12 y no podemos más. Ángel se muere de dolor de pies, y yo también, propone comprar unas Nike con cámara de aire y ahí empiezan los problemas. Tenemos que salir del parque y encontrar una tienda para comprar unas zapatillas. Uno piensa, comprar unas zapatillas en NY está tirado! YA, y un cojón. Tardamos 15 calles en encontrar un sitio (y eso que estamos en la calle Broadway) y lo vemos de casualidad porque en Nueva York todo está escondido. Ahora me dirán que no, , que está todo bien señalizado ¡pues quiero pruebas!. Por eso decía que no es una ciudad fácil. Si te vas a comprar unas zapatillas más vale que sepas donde ir. La cosa es que a nosotros nos encanta pasear por las ciudades y descubrir lugares nuevos. Pues desde aquel parque tan bonito del primer párrafo a la tienda de zapatillas fue todo BASTANTE HORRIBLE.

Después de cambiarnos y de estar comodísimos con las Nike más horteras que ningún ser humano debería calzar jamás, nos vamos a uno de los barrios más estimulantes de NY: el meatpacking discrict, una especie de nuevo Soho en el que gente como Stella McCartney y Alexander McQween le cambian la cara a los antiguos mataderos que tanto y tan bien grabara Martin Scorsese. Comemos en un italiano exquisito que huele a carnicería y luego subimos a High Line que es una especie de parque creado por los vecinos en las antiguas vías del tren. La gente se tumba, hace picnics improvisados debajo de los puentes (!!!), pasea, mira la ciudad desde una altura razonable y así a lo tonto pasa el sábado.


Justo debajo está el Chelsea Market que es mi lugar favorito de NY, es un mercado solo de cosas ricas, pastelerías, supermercados orgánicos, tiendas de galletitas, cupcakes… qué les voy a contar.


Día4:

Sunshine. Todo cambia. Los días se vuelven calurosos, y nuestros pies van mejor. Es importante abrir un paréntesis y explicar que yo el turismo lo hice por dos. Me desperté todos los días a las 6 de la madrugada, como un reloj. El jet lag me acompañó hasta el final. Asi que a las 7,30 salía del hotel me daba mis vueltas por ahí y quedaba con Ángel a eso de las 10.

El Rockefeller center mola, lo vemos de pasada y vamos hacia Central Park. Al llegar a la quinta avenida entendemos que esa es la zona buena, sólo son 5 calles.

Entramos en el Central park por la puerta del Apple Store y bordeamos toda la parte bonita, es decir, que no la vemos. Todo el mundo está perdido, somos unos inútiles. Vemos los otros dos lagos y el importante no aparece por ningún lado. Bah, ya volveremos otro día. La cosa es que en realidad debería dar igual, si te equivocas de puerta… deberías disfrutar igual. En el Hyde park por ejemplo (mierda, ya lo hago otra vez) no importa por donde entres, es todo maravilloso. Ya les digo, manual de instrucciones…

Salimos del parque para dar una vuelta por el Upper east side. Caminamos por la Avenida Madison. Joder, en Mad Men sale más bonita. Nada del otro mundo. No nos sorprende. No veo edificaciones interesantes. Todo muy normalito. Entramos a comer en el típico restaurante americano, me tomo mis primeros eggs Benedict y flipo, qué cosa más rica. No recuerdo nada más de ese día. Nueva York huele mal.



Día 5:

Ese día toca Soho, Little italy y Chinatown pero lo hacemos todo al revés. Primero porque no entendemos muy bien donde está el centro neurálgico del Soho y nos lo saltamos, después porque en little Italy son las fiestas de San Genaro, que nos hacen mucha ilusión porque nos recuerdan mucho a Los Soprano, pero no nos dejan ver el barrio. Y tercero porque Chinatown es un horror. Solo cruzamos la calle Canal para echar un vistazo y salir huyendo. Yo no tengo ninguna intención de comprar imitaciones. Chinatown es un pedazo de China. Un pedazo feo.


Comemos en la MEJOR PIZZERÍA DE NUEVA YORK: Lombardy´s ¿Creen que exagero? Pruébenla, nada volverá a ser lo mismo. Mi afición por la pizza viene de familia. Somos todos muy pizzeros, pero no porque seamos muy de llamar a Telepizza los martes. No. En mi familia hacemos pizza, la amasamos y toda la pesca, y en los cumpleaños en vez de solomillo cenamos pizza. El que mejor la prepara es mi tío Jorge, que es el que lleva la iniciativa y el que dice si hay que usar harina cuatro ceros o bizcochona.

La pizza de Lombardy´s es exquisita sobre todo por su salsa de tomate que es lo suficientemente picante, la mozzarella que lleva además nata y por la albahaca que le ponen encima. Lo que me encanta de los americanos es que siempre están compitiendo, por eso hay pizzerías espectaculares porque hay gente como yo que hace listas y las vuelve mejores.


Seguimos buscando el Soho y no lo encontramos, hace mucho calor y hay mucha gente. Decepción. Subimos al Top of the rock. Las vistas son impresionantes. Ángel dice, Nueva York es más bonita desde arriba. Es súper divertido buscar tu rinconcito para hacer fotos, a lo tonto se te pasan las horas. En ese momento pienso que todo lo hemos visto mil veces, pero no lo hemos visto de cualquier manera, sino mejorado. Lo hemos visto en el cine, donde cada rincón se perfecciona y los defectos no existen. Es normal que de alguna manera nos sintamos decepcionados. Por la noche Chicago en Broadway, una gozada.



Día 6:

Es martes. Vamos a B+H la tienda de tecnología regentada por judíos, y hacemos que sangre la Visa. No puedes parar de comprar. Hay tanto y es todo tan barato. Son todos súper amables, se desviven por hablarte en español, te explican las cosas 20 veces y súper lento, para que los entiendas. Por fin tenemos un objetivo bueno para la cámara y nos vamos a hacer turismo con el equipo completo. Agárrense que vienen curvas: próxima parada Brooklyn.


Hace tiempo había leído en Intenet que Brooklyn era el nuevo Manhattan y que una parte determinada entre las calles Bedford y Grand St. era el nuevo Soho. Lo escribía una argentina, si la ven tráiganmela para que la mate. Nos bajamos en Grand st. para ver el nuevo Soho. El nuevo mojón vimos. Qué cosa más horrible, me gustaría mostrarles la imagen pero no la tengo porque ni siquiera me plantée que podía hacerle una foto a aquello. Es una zona de avenidas grandes con ferreterías y tiendas horrorosas donde te pintan flores en las uñas. Pensamos que quizás andando un poco…. Me planteo coger un taxi pero entonces caemos en la cuenta de que por allí nadie ha oído hablar nunca de los taxis. Ni autobuses, ni nada. Solo camionetas oxidadas.

Preguntamos por la Avenida Bedford y no la concen. Llegamos a una gasolinera, entro y me siento a punto de ser raptada por una familia de mongólicos para torturarme durante 5 días y luego matarme. Vemos un comisaría de policía y por fin alguien nos dice como llegar. Pregunta que si vamos andando y ríe a carcajadas. Cruzamos una avenida y todo cambia. Ya no estamos en la Matanza de Texas, ahora hemos viajado en el tiempo. Estamos en 1950, es el barrio judío. Los hombres van con abrigos y sombreros y las mujeres con trajes de cuello alto, faldas de lana, chaquetas y sombreros. Hace 30 grados.


Las calles parecen bonitas pero de pronto, 200 metros después todo se vuelve horrible. Queremos huir de allí, llevamos una hora dando vueltas, definitivamente no hay taxis y es una locura dar marcha atrás y volver al metro. Yo casualmente tengo apuntadas unas paradas de autobús para ir al Prospect park que es como el hermano menor del Central park . Esperamos al autobús exactamente 45 minutos bajo el sol infernal, suerte que los judíos y las judías pasan por ahí todo el rato porque es un espectáculo verlos (que me perdonen los judíos, pero no me digan que no son graciosos con esos ricitos ridículos). El autobús parece que nunca va a llegar a destino, no sabemos si nos hemos perdido, no sabemos nada. Por fin nos bajamos en Prospect park. Por supuesto pasamos olímpicamente del parque. Le grito a Ángel "crucemos el maldito puente ya, volvamos al siglo XXI por lo que más quieras".

Antes del puente comemos en Grimaldy´s, que es la segunda mejor pizzería de NY. Es igual que la de Lombardys pero aun no han logrado copiar su sensacional salsa de tomate.

El puente de Brooklyn… bien. Es un puente no sé. Es divertido hacer fotos. Al llegar a Manhattan nos encontramos con la zona del City Hall, es una edificación súper bonita, muy inglesa. Yo creí que mucho New york iba a ser así. Brooklyn nos ha matado. Queremos cambiar de estrategia. Decidimos que se acabó el turismo, a partir de mañana. COMPRAS Y SÓLO COMPRAS.


Día 7:

Compras. Tal cual. Empezamos por el Apple Store, nos compramos este Mac Pro (sigo en el avión). Seguimos en Gap, vaqueros a tutiplén. Tienda Disney, regalos para mi sobrino, Fob Swartz, me subo al piano. Tienda HBO: mil cosas. Me jode no comprarme la sangre de True Blood porque tengo miedo que se me rompa la botella en el avión y me estropee los vestidos (qué teléfila de pacotilla estarán pensando las chicas de Bytheway). Y el día es maravilloso. No obstante no veo nada que me sorprenda, todo muy convencional. Cenamos en un italiano de mi lista: Da Rosina en pleno Times square, en la calle de los restaurantes, la 46. En ese momento no nos podemos imaginar que nuestro viaje va a dar un giro radical.

La relaciones pública de Da Rosina es de Madrid. Está loca, es lo más. Nos ordena que vayamos a Café Wah? el jueves a ver al mejor grupo de NY.


Día 8:

El jueves empieza mágico. Por la mañana me voy a pasear por los alrededores de la calle 34 y encuentro una típica cafetería americana. Esas con sillones de cuero unidos por la espalda. Pido un típico apple pie y un café con leche entonces sucede el milagro. Empieza a sonar Don´t stop believe de la última escena de Los soprano. No me lo puedo creer. Esa tarde volvemos al hotel muy temprano porque vamos a salir por la noche.

Ya habíamos estado en Greenwich village pero tampoco habíamos sabido encontrar el centro neurálgico, es lo más parecido a La latina de Madrid. Con las indicaciones de la madrileña fue muy fácil. El Café Wah? está en la calle MacDougall entre la 3º y la 4º. La calle Mc Dougall es el centro del mundo. Está llena de garitos, restaurantes, bares de copas, sitios chulísimos y gente guapa. El grupo es la leche. Tiene 5 cantantes, un negro, una negra, un jamaicano, un rockero y un grunge. Lo tocan todo. Desde Radiohead a Stevie Wonder. No se puede ir a NY y no ir al Café Wah (consejo para Raúl Navarro, alojate en Greenwich Village por lo que más quieras).

Justo antes de entrar en el garito veo una tienda de vestidos especiales y me compro 3 porque soy así de guay.


Día 9:

Me pruebo los vestidos ¿Como pude haberme comprado éste? Me voy a cambiarlo mientras Ángel duerme. Llego a Greenwich Village a las 9, todo abre a la 1. ¿Quéeeeeee? Esto no me puede estar pasando. Me pongo a andar, cruzo la calle Houston (la que divide el Noho del Soho, que justamente debe su nombre a SOuth HOuston) y pruebo otra vez, esta vez tengo que encontrar el maldito Soho. Vuelvo a equivocarme. Me lo salto y llego al río. Veo que pone West Soho en algunos sitios, pero eso no puede ser, son sitios sin gracia. Edificios normales. ¿qué está pasando? Decido pasar de todo. New York es una mierda. No puedes encontrar nada. Y me voy a coger el metro. Entonces sucede. Llego a la calle Thomson con Spring. Y todo cobra sentido. Esto es New York coño. Han pasado 9 días pero lo he encontrado. No puedo quedarme porque todo abre a la 1 y son las 10. Tengo que volver más tarde.

Huyo hacia el hotel, recojo a Ángel pletórica y nos vamos al Central Park, esta vez al bueno. Entramos por la puerta del edificio Dakota. ALUCINAMOS. El lago es más bonito que en el cine. Nos subimos a una barca y disfrutamos cada segundo. Es emocionante ver la fuente, la habíamos visto en tantas pelis. Son las dos de la tarde, repetimos pizza en Lomardys. Y por fin voy al Soho de NY. Veo cosas espectaculares, tiendas rarísimas, cosas que no había visto antes. entro en galerías, en librerías especializadas en diseño. Todo me resulta encantador. Hay una tienda llamada Martina Tarantino, que hace unas pulseras maravillosas imposibles de pagar. Entro en Betsy Johnson. Veo de refilón Chanel y compro regalos para todos. Esta vez sí.

Repetimos hamburguesa en Beacon y esta vez pedimos postre. Algo exquisito llamado souflé de Bourbon con nueces de pecan. No puedo explicar lo exquisito que era.


Día 10:

Solo nos queda por hacer una cosa, ver la estatua de la libertad. Vamos a Wall Street, vemos un poquito el distrito financiero, alucinamos con la locura de los japoneses por las fotos. Qué manera de moverse, qué frenesí turístico. Y llegamos a Battery Park. No nos subimos al Ferry porque nos da mucha pereza así que sacamos el teleobjetivo y la vemos de lejos, ala. ¡A hacer cosas interesantes!

Repetimos Meatpacking district y tomamos el Brunch en Pastis. Lo del Brunch en Pastis merece un capítulo aparte. La gente se mata por conseguir una mesa, porque no se trata solo de tomar el Brunch sino de estar allí. Pastis es un sitio súper abierto con una sala muy grande en la que la gente va a lucirse, pero que su punto fuerte está en la maravillosa terraza donde Carrie Bradshow y su amigo gay almorzaban y lloraban por los hombres. Es muy antinatural comer en Pastis con unas nike pero no me quedaba más remedio, sepan chomprender. Después regalos en Chelsea Market y cena en la pizzería más antigua de Nueva York: John´s Pizzería en Times sq. Muy por debajo de Lombardy´s y Grimaldy´s, a años luz. Aún así rica. Lo que es impresionante es el lugar.



Conclusiones:

Ahora que releo me doy cuenta de que parece que Nueva York no me gusta cuando es fea. No, no va por ahí. Son muchas cosas. Coger el metro es muy difícil, los fines de semana se complican. De pronto vas a Uptown (en dirección norte) y en la calle 42 te dicen que ahora vas a Downtown (dirección sur), que te bajes. La gente no es amable, en general no. Es bastante borde. Cuando les hablas un inglés malo resoplan y luego te contestan. No me extraña, es una ciudad muy estresante, yo no sé como aguantan los pobres. En el caso del metro por ejemplo… nadie se queja. Los cambian de dirección y no se quejan! se bajan del tren y se suben al siguiente, que a lo mejor tarda en llegar 15 minutos. No es una ciudad fácil. Si hay algo que le pido a una ciudad es que me haga sentir cómoda. Para ver imágenes ya tengo internet.


Pero hay algo que para mí es clave. Yo adoro las cafeterías. Me encanta sentarme en un sitio y tomarme un café. Me encanta de pronto parar a tomarme una caña, una coca cola. Descansar y disfrutar de la vida. En NY es impensable. Hubo momentos en los que no podíamos más y no había donde tomarse una coca cola. Pero fíjense en una cosa… los neoyorquinos están creando sus propias cafeterías, cada dos por tres te encuentras con un jardín urbano lleno de mesitas para que puedan tomar sus coca colas en vasos de plástico. La cosa es que el momento delivery tan ochentero, no puede sostenerse más. Miren, en el hotel por ejemplo todos los platos y vasos eran de papel. En cualquier sitio, quitando los restaurantes los vasos son de papel. Tanta cosa con el cambio climático y se pasan el reciclaje por el forro. La pregunta clave es ¿Las cafeterías dejaron de existir porque nadie consumía? ¿O nadie consume porque no tienen donde hacerlo? Está claro que la velocidad a la que va NY hace que se necesite el café de cartón, pero ellos crean sus lugares, entonces es que ese momento de descanso sí que es necesario.



El otro día estábamos buscando un sitio para comer y vemos a un grupo de españoles detenidos junto a nosotros mirando por el cristal de aquel sitio para comprobar que efectivamente era un fast food. El grupo se quejaba y discutía que "dónde comemos". Una dijo "pero no entiendo qué es lo que quieres", y la otra contestó "Lo que quiero es que me sirvan, quiero sentarme, quiero que me traigan la bebida y que me sirvan al comida en la mesa". Es sencillo ¿no? Pues no, cuesta mucho.

Sí, nos equivocamos demasiado pero lo remediamos. ¿Volver? No sé. Dentro de muchos años quizás. Londres sigue siendo mi ciudad favorita del mundo, seguida de Buenos Aires y de Madrid. Nueva York no va conmigo. Y miren que yo intenté ir con ella.

Queda una hora de viaje. Una hora para volver a Madrid... una hora para empezar e echar de menos Nueva York.

Homenaje a Richard Estes en Times Square

08 septiembre 2009

Cuatro y sus tardes locas

No vamos a engañarnos. Los exitosos Pells versión argentina tampoco era para tirar cohetes. No era ni para tirar confeti. Era una serie diaria y como tal, dejaba mucho que desear. Pero la cosa es que parece una obra maestra comparada con su versión española.

No vamos a entrar en por qué la producción de un país mucho más pobre que España está mucho más estudiada, cuidada y mimada. No. No caigamos en eso. Entremos en lo que realmente importa: los actores.

La historia supongo que saben de qué va. Los Pells son una pareja super famosa que presenta un telediario. Así que no solo son famosos por su tremendo sex appeal, sino porque son matrimonio y forman la pareja perfecta de cara a una sociedad que los adora. La cara oculta no tiene nada que ver porque se odian. Ella vive con un chico más joven y él es gay.

Todo esto en Argentina tiene mucho sentido porque está lleno de telediarios con parejas. Y en absoluto se parecen a los de aquí que son más comedidos y serios. Allí parecen más bien un circo. Pero ya digo que esto no es importante.

Otra cosa bastante diferente entre los dos países es que en España el tema gay está más que superado. Y allí sigue siendo muy tabú.

Pero todo eso se puede pulir con guionistas sensatos. Lo que no se puede pulir es la elección de unos actores completamente equivocada. Porque, recuperando el hilo del párrafo 3, los Pells no solo son dos personajes televisivos, son dos monstruos de la tele con mucho sex appeal y además tienen doble cara. Así que son actores haciendo de actores. Y para contar todo esto alguien muy listo apostó por la hermanita de Salvador Piug Antich y por otro chico muy alto y muy delgado (me gustaría ponerles el link, pero todavía no está catalogado en Wikipedia).

El tema del casting en España debe cambiar. Y debe hacerlo por el bien de todos, actores, productores, público, gente cuerda. Por todos. En serio.



A mí Beatriz Segura me parece divina, es monísima, muy buena actriz, pero no es este personaje. Le faltan años ¿que los tiene? me parece perfecto. No los aparenta. Y en este caso, más que edad, el personaje necesitaba aparentar experiencia.

Después de esto, Cuatro nos brinda la posibilidad de vivir la reforma de una casa en primera fila. El programa, presentado por Nuria Roca, se llama Reforma sorpresa y consiste básicamente en que alguien muy querido te manda a dar una vuelta y cuando vuelves, tu casa ha cambiado. En el original se supone que a mejor. Imagino que el programa de Cuatro está basado en el americano While you were out, en el que se cambiaba una habitación especial, no la casa entera, porque solo tenían un día y normalmente era el dormitorio principal o la sala de juegos... habitaciones en las que el decorador podía demostrar sus excentricidades con muy poco dinero. La gracia de este tipo de programas es el proceso. No interesa mucho ver cómo discuten los obreros sino comprobar que el tiempo se les viene encima y no pueden terminar los objetivos marcados... como por ejemplo coser fundas para cojines o crear una lámpara reciclando viejos materiales.

El problema en España es que las casas son pequeñitas y si entra el cámara al cuarto, los obreros tienen que salir. Así que Reforma sorpresa consiste en ver a gente en un pasillo discutiendo sin ton ni son. En el programa de hoy se dijo 30 veces la palabra rodapié. No hubo nada, solo gente peleando porque no se puede pintar sin el papel, pero es que no se puede poner el papel sin la pintura. Vamos, lo mismo que oigo yo todos los días cuando paso por la obra de al lado de mi casa.

Los programas de diseño de interiores en España no funcionan. No con el gotelé. En USA sí que las paredes son de quita y pon, que cuatro tíos fornidos en 3 horas te tiran media casa abajo. España es el país de la siesta. No hagan estas cosas más, por favor.

Lo siento muchísmo, no puedo hablar de las series de las que iba a hablar... a ver si mañana antes de mi viaje. Sigo planchando.

03 septiembre 2009

Crónica de un verano

No se crean que voy a contar anécdotas estivales. No tengo ninguna. Yo en verano hiberno, me quedo en casa a 25º y el mundo deja de existir. Odio el verano pero también odio irme de Madrid en esos meses. En realidad creo que lo que odio es rodearme de gente que está de vacaciones, no puedo con esa mezcla de hawaian tropic, salitre y sudor. No concibo las vacaciones en la playa, aunque cuando por fin voy a la playa siempre pienso "coño, ¿por qué no vendré más?". Por eso desde hace muchos años nuestras vacaciones son a partir de septiembre. Y este año toca Nueva York. Prometo crónica y la prometo en partes, llena de colores, olores y sabores. Google se ha quedado sin chinchetas porque mi mapa las tiene todas.

Lo más importante de este verano ha sido:

1) LA MUERTE DEL CINE.

No es que hayamos ido mucho al cine, pero hemos ido. Hemos visto UP, Harry Potter, Perlham 123... y en todas ha sucedido algo especial. Lo bueno es que hemos ido gratis, hemos pagado y después nos han devuelto nuestro dinero. Ir al cine es una aventura. Si vas a cualquier cine de Madrid (el Kinépolis se salva) durante los trailers vas intuyendo que en esa sala el Dolby Sorround no lo va a poner ni Dios. Pero la espera y la incertidumbre crean burbujitas divertidas en tu estómago. Cuando empieza la peli y el sonido parece salir de una lata de coca cola, miras un poco a tu alrededor, ves que nadie va a salir corriendo (a no ser que estés con tu amigo Cristóbal que tiene el record de los 100 metros lisos para que pongan el Dolby) y sales a pasarlo mal, a sudar y a perderte los primeros 5 minutos de peli. Con suerte si encuentras a alguien, un buen rato después la peli se escucha como es debido.

Decía que el Kinépolis se salva, pero solo del problema del Dolby. Los demás los tiene todos y cada día un problema nuevo. Cuando fuimos a ver Perham 123 la pantalla estaba llena de pelusas. Había una pelusa en la esquina inferior izquierda que ocupaba dos metros de pantalla. Salí corriendo de la sala antes de que empezara la película porque intuí que nadie se iba a poner a limpiar el proyector en los siguientes 2 minutos. Tuve que recorrer 200 metros hasta encontrar a alguien (200 metros corriendo, con mis tacones y después de haberme comido un Longchicken). Claro, con las prisas y el sofoco, cuando por fin encuentras a alguien la explicación no te sale muy bien, creo que grité "Pelos, sala 25, que quiten los pelos" y me volví corriendo. No estaba dispuesta a perderme los créditos de una peli de Tony Scott. Empezó la película y todo el lado derecho tenía una ristra de pelitos que se notaban menos. Pero el de la izquierda no podías dejar de verlo. John Travolta hablaba y tus ojos se iban a la pelusa gigante. De pronto la imagen se descolocó, lo de arriba pasó abajo y todo empezó a temblar, así que mi amigo Pablo salió de la sala a recorrer otra vez los 200 metros y justo en ese momento la peli se paró. Últimamente siempre se paran. Le echan la culpa a la tensión o a las tormentas, depende de si el día está despejado o no. Más o menos a la media hora de película alguien sopló y las pelusas gigantes desaparecieron para siempre. Reclamamos y nos dieron 3 invitaciones.

Con Harry Potter, también en Kinépolis, pasó algo surrealista. Cuando quedaban 20 minutos la peli se paró. Esperamos un ratito y continuó la proyección. Cuando llegaron los créditos aparecieron al revés. Como en un espejo. Los últimos 20 minutos los habíamos visto invertidos. Hubo un par de momentos extraños como que a Harry la cicatriz le cambiara de lado o el cartel de una tienda escrito al revés, pero claro no le dimos importancia porque pensamos que sería cosa de algún hechizo. Nos devolvieron el dinero y además nos dieron invitaciones.

Se preguntarán ¿por qué seguís yendo a Kinépolis? porque no van muchos energúmenos. Y porque ir al cine es una mierda en toda la puta ciudad.

2) LA MUERTE DE LA TELE

¿No les parece ridículo que en España la televisión desaparezca durante todo el verano? Dan por hecho que nadie ve la tele así que la programación es un sinvivir y todo está lleno de repeticiones o de sustitutos feos. ¿La oferta es nefasta porque nadie ve la tele en verano? ¿O nadie ve la tele en verano porque la oferta es nefasta? Es lo mismo que lo de las tiendas en agosto. ¿Las tiendas cierran porque no hay clientes? ¿O no hay clientes porque las tiendas están cerradas? No puedo entender como puede dejar de producir un país entero todo un mes. Y con la tontería Sálvame se ha ganado a España. Si es que lo único que hay que tener es un poco de cabeza.

3) SIN SERIES NO HAY PARAÍSO

Nurse Jackie, Weeds, 10 razones para odiarte y True Blood en otro post, lo prometo antes de irme a NY.

¿Qué tal Risto ayer? Alguien lo vio?

17 agosto 2009

Los Soprano

De más está decir que si no la han visto entera deben huir de esta entrada.

Esta mañana terminé Los Soprano. Me había despertado resfriada por culpa del exceso de aire acondicionado así que me pegué casi 6 horas tumbada en el sofá viendo los últimos 6 capítulos de la Sexta temporada. Cuando termina una serie como ésta te entra mucho miedo porque han sido muchos capítulos, muchos muy buenos y no quieres algo que desentone. Quieres coherencia y respeto. Yo no me merecía mucho respeto porque vi la serie en los últimos dos meses, pero sí todas aquellas personas que se pegaron 7 años. A ese miedo hay que sumar también el otro miedo, el del final de la historia de Tony, que podía desembocar en tragedia, redención, fracaso o felicidad. Las posibilidades eran muchas para una cabecita soñadora como la mía. Lo que nunca imaginé es que iba a ver lo que vi.

Cuando termina Los Soprano una quiere MATAR. Así que cuando terminó, cuando aparecieron los créditos, esas letras blancas contudentes como una patada en la boca, lo primero que hice fue llamar a mi novio y pedirle explicaciones de por qué me había permitido acercarme a esta serie sabiendo lo que me esperaba al final. ¿Un fundido a negro? ¿Un fundido a negro de 11 segundos? Lo primero que se te viene a la cabeza es "¿Por qué?". ¿A qué viene esta necesidad de tomarnos el pelo? ¿Es más importante la trascendencia mediática que tu historia? . "Gratuitamente" es lo segundo que se te pasa por la cabeza. Después de matar quieres gritar, insultar pero entonces sucede... Las ideas se recolocan y el negro de tu cabeza se difumina para dejarte ver la verdad.



La cosa es que la serie podía haber acabado de otra manera. De muchas maneras y contar lo mismo, pero hay que ser un genio y David Chase lo es, para impactar a tu espectador de esa manera. Para dejarlo con el cerebro dando vueltas y el corazón del revés.

Dice mi novio que la historia está abierta, que Tony sigue vivo. Y yo creo que no, que Tony Soprano muere en esa cafetería, sin enterarse. Lo último que ve es a su familia, y lo último que oye a es Meadow entrando por la puerta. Los mejores aros de cebolla de New Jersey y un fundido a negro. Ya está. Nada más. Bobby en el barco le había explicado que así sería. Tres intentos de asesinato. Meadow intenta aparcar y logra hacerlo a la tercera. No tiene pérdida.


Los Soprano es una serie errática. Difícil de ver. Con historias abiertas, con personajes que de pronto desaparecían durante 5 capítulos, o morían sin más. Es una serie que nunca subrayó nada, que siempre nos dejó decidir. Para mí era muy frustrante, yo quería que Tony se enterara de que el propio Ralphie había mandado matar a Jackie Aprile, pero nunca se entera, nunca nadie lo sabe. Ralph muere en el momento menos esperado, cuando podría seguir dando juego, cuando podría dar pie a muchas nuevas historias. De pronto en la última temporada Vito cobra protagonismo cuando nunca había pintado nada. No es una serie normal. Se saltó todas las reglas.

Hay un momento que me encanta. Carmela recibe la llamada telefónica de la rusa y se entera de que Tony se tiró a la coja (no puede soportar estar por debajo de una coja, de las demás sí, lo ha hecho todos estos años, pero lo de la coja es demasiado humillante), así que espera a su marido histérica y va a pedirle por fin el divorcio. Entonces Tony aparca el coche, está escuchando "Layla" de Eric Clapton, una de las canciones emblemáticas de una de las grandes pelis de mafiosos de todos los tiempos, Goodfellas (es la canción que se oye durante la masacre a la familia, cuando van encontrando a los muertos abandonados en camiones frigoríficos o en aparcamientos). Tony está contento, se baja del coche y entra en la casa para encontrarse con la ira de su mujer. Ya no estamos en Goodfellas, la peli de gansters se convierte en un drama familiar común. Y esa es la clave de Los Soprano.



Durante toda la serie yo no hacía más que preguntarme qué me estaban queriendo contar. No entendía por qué el tipo iba al psiquiatra y ¡esa mujer! ¡por dios! ¡La doctora Melfi! ¿por qué no lo ayudaba? ¿Al final la terapia iba a dar sus frutos? ¿Tony iba a huir con su familia a Venezuela después de declarar contra toda la cosa nostra neoyorquina? Yo estaba intentando ver otra cosa. Estaba deseando ver otra cosa.

Y hasta el último capítulo no lo entendí. No entendí que Tony era un criminal que intenaba justificar su naturaleza gracias a las sesiones de terapia. AJ seguramente acabará siendo capo de la mafia en pocos años. Todos terminan salpicados y el que no acaba muerto lo hace en la carcel o solo como Junior, encerrado en un hospital, sin alma y sin memoria.

No me gustaron los capítulos oníricos pero me encantó el primero de la Sexta, el del coma en el hospital y la vida paralela del otro Tony. Me morí de risa con el capítulo de Paulie y Christopher perdidos en la nieve. Disfruté como una enana con cada escena de Pantoliano y de Aida Turturro, me emocioné con la vuelta de Annabella Sciorra y aplaudí cada gesto de Carmela, su maravillosa evolución estética, su cambio de color en la ropa, en su peinado, en todo menos en las uñas. Rebobiné escenas de Gandolfini para verlas de nuevo y sólo lloré dos veces, cuando Carmela llega al hospital y ve a Anthony Junior hablando alegremente con su padre en coma y cuando Tony saca a su hijo de la piscina. Quise llorar más, pero no pudo ser. No me dejaron, los cabrones.


Los Soprano cuenta el paso de un hombre en la historia de la mafia. Una historia que existía sin él y que continuará sin él. Está en nosotros recordarlo como asesino o como víctima. Maldito seas David Chase, nos has convertido en la doctora Melfi. Tony nos hablaba todo el tiempo a nosotros. Y ahora es cuando viene el análisis, de Tony y claro, de nosotros mismos. Malditos guionistas, maldita HBO.

01 agosto 2009

Greek

Piensen por un momento en una serie teen, piensen en una serie en la que un atormentado adolescente desea ser director de cine y en los ratos libres graba un cortometraje con su eterna amiga que lo ama en silencio, con su mejor amigo, un rebelde superado por los tristes acontecimientos de su vida y por su novia, una guapa rubia a la que sus padres no quieren.

Ahora piensen en otra. Piensen por ejemplo en dos hermanos, un geek, centro de todas las burlas, que no consigue resaltar más que por su ingenio y una freak que se junta con los más rebeldes, todos ellos víctimas de constantes crisis familiares, para dejar de ser una marginada.

Ahora piensen en el Upper East side, en escándalos, mentiras, cuernos, abandonos, estafas millonarias, padres en prisión, drogas, alcohol, dolor...

Piensen en ello y olvídenlo todo. Olvídense de las disquisiciones de Dawson, de la realidad de Freaks & Geeks, de la melancolía de Felicity. Greek es la serie teen definitiva. Lo tiene todo y no tiene nada. Si te prometen una fiesta la tienes. Y no es como en Gossip Girl que se pasan medio capítulo preparándola para que luego sólo dure una escena, una escena llena de peleas, desencuentros y enfados. No, en Greek si planean una fiesta, la tienes y siempre es mejor que la promesa. Greek es la fiesta.

Rusty entra en la Universidad, pero no estará solo porque allí vive su hermana mayor, Casey, la más popular del Campus, y no porque sea guapa y encantadora, que lo es, sino porque es miembro de honor de la fraternidad femenina más reconocida: ZBZ. Casey además es la novia de Evan, guapo, millonario y miembro de Omega Chi, la fraternindad más prestigiosa.

Casey no está muy de acuerdo con la llegada de su hermano, es más, ella jamás comentó que tuviera un hermano porque Rusty digamos que no es muy popular. Rusty es muy geek. Lo que Casey no espera es que Rusty deje de lado sus clases de ingeniería de polímeros para entregarse en cuerpo y alma a Kappa Tau, la fraternindad que reúne a los más divertidos e inadaptados del Campus.


En Greek nadie estudia nunca. Las clases no se ven. No hay profesores dando el coñazo, ni padres preguntando a los chicos que qué tal el día.

Normalmente los capítulos empiezan igual, en la primera escena se plantea una fiesta, por ejemplo Frannie, la presidenta de ZBZ dice "Chicas, hoy es la fiesta del encantamiento rosa". Y yo en ese momento entro en éxtasis. Si Blair Waldorf viera la tele, vería Greek.

Se preguntarán ¿pero no hay más?. ¿Nadie habla sobre lo humano y lo divino? No, ni falta que hace. Quizás alguien alguna vez se plantea si estudiar una u otra carrera y ya. Greek no es superficial, es lo siguiente. Es Clueless y la venganza de los novatos conviviendo en armonía.


Yo soy muy fan de Greek y lo soy por 3 razones clave. Hay tíos buenos. Las chicas van divinas. Y la tercera y más importante es que hay, como no, una guerra de fraternindades. La de los pijos se lleva muy mal con la de los inadaptados pero eso no es todo, dentro de ZBZ como en todo grupo donde se junten más de tres mujeres, hay lío. Luchas de poder, celos, zancadillas, en fin, todo aquello que nos hace felices, porque las fiestas están bien pero las guerras mucho mejor.

Estamos acostumbrados a que los malos tengan matices, un malo nunca es malo del todo. En Gossip Girl amamos a Blair y esa sí que es una zorra, pero que no nos la toquen. Sin embargo en Greek, los malos son muy malos y no hay redención posible. Son malos de catálogo, de cuento infantil, y podemos permitirnos odiarlos y despreciarlos siempre. Greek en ese sentido es muy culebrón, sin embargo no es una serie que tenga demasiada continuidad, en la primera temporada prácticamente cada capítulo era una fiesta.



A pesar de que hay dos temporadas, la estructura de la serie es totalmente extravagante. Por ejemplo los primeros 10 capítulos de la serie van del principio del curso hasta las vacaciones de Navidad. Luego en USA hicieron un parón y la serie volvió a emitirse varios meses después retomando el segundo semestre. En España aprovecharon ese parón para inventarse la segunda temporada de la serie, que no era tal, sólo era la segunda parte de la primera. Los personajes se mofan de esto y alguno ha dicho alguna vez "por dios ¿eso fue el semestre pasado? si parece que ha pasado un año". La segunda temporada de la serie retoma el mismo semestre y no es hasta la segunda mitad de temporada cuando por fin cambian de curso. ABC family repitió el parón de varios meses a mitad de temporada.

Como se trata de novatos y veteranos de fraternidades, en esta segunda temporada, o mejor dicho, en este segundo curso por muy extraño que parezca los guionistas han hecho algo super original. Cada una de las fiestas que hemos visto durante el primer curso, se repite, una a una, pero ahora el punto de vista es otro, porque el novato es veterano, y eso es genial y a mí me parece que no es algo premeditado. Seguramente se les ocurrió sobre la marcha. No creo que nadie se plantée una serie así "la segunda temporada será igual que la primera". Parece que no habrá sorpresas ni cambios bruscos de argumento. No tiene pinta de que se convierta en un Dawson, no parece que Greek tenga ínfulas de lo que no es. Greek es una serie superficial sobre tipos superficiales que a lo único que aspiran es a pasárselo bien en la fiesta del viernes por la noche. Ya tendrán tiempo de sufrir cuando se vuelvan abogados, médicos o amas de casa desesperadas. Para ver eso ya tenemos el resto de la televisión.