31 agosto 2018

El final de Heridas abiertas

Hay veces que vamos a comer a un resturante y todo está muy rico pero llega el postre y es un horror. Es muy difícil que salgamos contentos. Pero otras sucede lo contrario y los primeros platos mediocres se olvidan por un postre espléndido. Cuando es así, siempre, siempre, siempre, el recuerdo del lugar es positivo. Qué difícil es hacer un buen postre, qué difícil es acabar por todo lo alto.

Pues eso pasa con "Heridas abiertas", una serie con un buen piloto (gracias a Amy Adams más que a ninguna otra cosa), pero con unos capítulos intermedios soporíferos, todos iguales, sin sustancia, pero que gracias a su impecable final, siempre estará ahí, en el saco de los recuerdos televisivos válidos y recomendables. 

La serie cuenta la historia del asesinato de dos adolescentes en un pueblo de Missouri donde la gente parece vivir en otra época y el regreso a casa de Camille (Amy Adams), una periodista que escribirá sobre los crímenes y para ello tendrá que enfrentarse con sus demonios del pasado. 

Si hablamos de demonios del pasado con un director como Jan Marc Vallée (Big Little lies), ya sabemos lo que toca: Flashbacks cortitos a tutiplén. Pum, Pum, uno tras otro, corte aquí, corte allá. Me miro en el espejo, veo a alguien, ¡flash! no, que no había nadie. Salgo, entro, portazo... ¡Pum!. Coche, aparco, mirada aviesa, chupito, me subo al coche, veo a  una pationadora ¡Chas! No que no era nada. Todo muy Alan Parker de otro siglo. 




Lidiar con todo esto durante 7 capítulos es jodido pero pensaréis: "Bueno, si había asesinatos, esto será entretenido porque habrá una investigación, habrá un sospechoso, esto será un Whodidit de libro". Pues si os digo la verdad yo no tuve ningún sospechoso hasta el capítulo 7.  La cosa es que la serie no iba de eso. Y el problema es que LA SERIE NO IBA DE ESO.

Si lo único importante es lo que siente Camille con respecto a su pasado, a los traumas creados por Adora, una madre sobreprotectora (Patricial Clarkson) y a su relación con Amma (Eliza Scanlen), su nueva hermana, que cuando no se emborracha con sus amigas patinadores, juega con una casa de muñecas y se viste como si tuviera 10 años...Si es así, entonces disimula un poco. Pon un poco de tu parte para que yo me crea que lo de los asesinatos significa algo, que te interesa algo más que el interior de Camille. Y que vamos en una dirección.

Para sobrellevar este paseo por los rincones más turbios del -pasado de Camille- pueblo, hay escarceos con un detective, que no creáis que hace más que ir de bar en bar bebiendo, hay un sherif que se intuye que ha tenido un affaire con Adora y que no investiga casi, hay entradas y salidas a casas de sospechosos donde no se pregunta NADA. Hay vecinas alcohólicas que rellenan el espacio... y así durante 7 capítulos. Igual la novela de Gilliam Flynn (Perdida) aportaba un poco más de cordura a estas idas y venidas pero sinceramente la imagino igual de coñazo.




Sin embargo llega el final y claro, entendemos que Camille era la protagonista absoluta y que ni el guionista Marti Noxon, ni Jan Marc Vallée tenían ninguna necesidad de apartarnos del camino. Los asesinatos les daban igual. Esto iba de tres hermanas y sólo de ellas. Y lo que más me ha gustado es que Vallée que se había pegado todo el principio mostrando flashbacks (mini flashes) que justificaran el comportamiento actual de Camille, ni siquiera se molestó al final en mostrarlos enteros. Esa supuesta violación, ese funeral de la hermana menor, esos deprecios de Adora, se intuyen pero nunca se muestran más que de manera ínfima. Hasta el capítulo final, Vallé se mantiene fiel a su ritmo y es en el capítulo 8 cuando todo cambia. Cuando desaparecen los flashes y Camille por fin ve la vida con la mirada tranquila de alguien que se ha curado.

(SPOILER)

El capítulo final de Heridas abiertas es espléndido de principio a fin. El sacrificio de Camille para salvar a su hermana, la insoportable escena en la bañera, con una Adora con Síndrome de Munchausen en éxtasis por poder por fin expresar su "amor" envenenando a sus únicas dos hijas, después de haberlo logrado con la primera. También es bonito que Camille sea salvada por su tutor, ejerciendo del único padre que le queda... Y para terminar la aparición en la cocina de la pinza que arrancara los dientes de las chicas muertas.

Todo bastante bien, ni muy rápido ni muy corto y llevábamos 3 capítulos preparando a Adora para lo que iba a venir. Es verdad que no contaron cómo Adora había matado a las chicas pero bueno. Mostrándonos la verdadera naturaleza de esa mujer ¿qué más daba? nos podíamos imaginar cosas terribles. En el juicio, la última vez que Camille ve a su madre, ésta está vestida de blanco. No tiene pérdida. ¿Que podían habernos hecho un resumen? ¿Que podían habérnoslo contado mejor? Ya., bueno, es Vallé... es sutil. Ya está. Todos contentos.

Queda media hora de capítulo. Vaya, esto me interesa, ahora me cuentan la vida de las dos hermanas por fin libres, por fin en San Luis, lejos del infierno.

Amma tiene una amiga nueva que se llama Mae. Están cenando en casa del tutor de Camille todos juntos, como una familia. Parece que Camille va a publicar su primer libro, Mae cuenta que va a ser periodista y Amma tan impertinente como siempre, dobla la apuesta y dice que va a ser presentadora de televisión. Camille observa en ese momento una marca en la mano de Mae. Pone "Call Mama". Está escrito en boli. Camille tiene toda su cuerpo marcado de palabras autoinflingidas y la frase de la amiga de Amma se puede borrar perfectamente con jabón. En ese momento este detalle pasa desapercibido pero es definitivo. 

Al día siguiente Mae desaparece. Camille encuentra en la basura un mini edredón de la casa de muñecas de su hermana y va a colocarlo. Al abrir el techo de la casa, réplica exacta de la casa familiar, Camille observa estupefacta que el suelo de la habitación de Adora está hecho de trozos de dientes de las víctimas de los asesinatos. Cuando Camille sostiene uno de elos dientes con la mano, de fondo entra Amma y dice un maravilloso, cómico, aterrador y contundente: "No se lo digas a mamá".

Créditos. 

Ya no necesitamos más, está todo claro. Pero por si acaso en medio de los créditos hay un caramelo: 5 flashbacks de poquísimos fotogramas cada uno que hay que ver más de una vez para entenderlos, de Amma matando a las chicas con ayuda de sus amigas, las patinadoras. Jan Marc Vallée no podía contárnoslo de otra manera. Tenía que ser así. No podía cargarse todo un estilo sólo por contentarnos. La serie entera estaba contada desde el punto de vista de Camille y la única forma de pasar al otro punto de vista era así. Mínima y rotunda.

La mano de Mae, esa frase escrita en boli es la explicación perfecta. Si Camille, que había sufrido esa infancia aterradora no pudo evitar autolesionarse a base de cortarse cada centímetro de su cuerpo ¿Cómo es posible que Amma no tuviera secuelas? La vía de escape de Amma era asesinar. 

Amma era un acrónimo de Mamá. Lo teníamos todo el tiempo delante. Y al final lo gozamos.

¿Qué la broma nos costó 7 capítulos aburridos y uno magnífico? Sí, qué más da. Estamos en verano.

05 marzo 2018

Oscar 2018

Después de la gran decepción por el triunfo de la mediocre "La forma del agua", sólo nos queda hablar de lo esencial: la alfombra roja, que esa sí que nunca defrauda.

La cara de la mujer de Armie lo decía todo: "Estoy aquí Bitches, no os acerquéis a mi hombre". Le habrán entrado todos los males cuando vio a Gal Gadot tontear con él. Porque la tía tonteó.


Los que me cononcen bien saben que no puedo con Gal Gadot. Esa melena sin volumen me pone muy nerviosa. Carda un poco nena, qué te cuesta.




Con Margot tengo sentimientos encontrados. Estaba preciosa pero Ay... no sé, muy angelical. Eso sí, me dio ganas de ir a la peluquería y hacerme ese corte de pelo ya.




Después, en la Fiesta de Vanity Fair estaba más especial, más brilli brilli que es lo que toca. No sé si le estoy cogiendo manía porque detesto Yo, Tonya, pero seguro que se me pasa con la llegada de su Isabel I de Inglaterra.


No se puede tener más estilazo que Zendaya. Este vestido marrón es una absoluta maravilla. Me dio pena que luego se lo cambiara por el otro, pero ésta está preciosa siempre.



 Jane Fonda siempre guapa, siempre elegante. Siempre joven.


Saorise acertó de pleno con el rosa. Estaba radiante.


Muy pero que muy mal Emma. Siempre estás preciosa, incluso con esto que te has puesto. Pero no puedes ir a los Oscar en plan "Estoy de vuelta de todo, hoy no es mi noche". Un poquito de respeto, un poquito de glamour.


Y en la fiesta posterior, la pifiaste también.


Como hablar de la siguiente sin faltar. A ver, Salma Hayek ¿Tienes espejo en casa? ¿En qué estabas pensando? 

Esta mujer nunca acierta pero este sindios no tiene explicación.


Pero es que luego en la fiesta de Vanuty Fair tampoco lo arregló ¿Qué te ha dado por el Bollywood hija de mi vida?



Sin embargo Salma, la palma a la peor vestida de la noche se la lleva la mujer de Mathew Mcgonoghey que se fue a uno de esos realities de vestidos de novia de Atlanta y se encontró esto en el outlet.


Solo Nicole puede defender esta cosa y hacerla maravillosa. Si estás preciosa, estás preciosa, nena.





Lupita siempre sensacional. A mí dame un dorado y hazme feliz.


Y por eso mi vestido favorito de la noche y la más guapa de todas ha sido Jennifer Lawrence con este Dior de infarto.





Me los llevo a casa y los adopto.


Estoy muy triste porque Greta y Thimothe no hayan ganado su Oscar pero ella estaba preciosa con este vestido amarillo (aunque su collar no molaba nada) y él estaba radiante de blanco. 



La fiesta de Vanity Fair es para lucir tu lado más salvaje. Te quitas el vestidazo y te pones algo loco, un poco más cómodo y más destroyer para darlo todo. De esto Kendall Jenner sabe lo suyo ¿Qué quién es esta mujer? Pues una del clan Kardashian que no me preguntéis en qué punto del árbol genealógico está. Pero si ella no lleva este vestido no sé yo quién lo hará. Aplausos.


Siempre me vuelve loca el look de Emma Roberts, este amarillo de lentejuelas me flipa.


En la fiesta de Vanity Fair Miley ganó.



Elegantísima Allison Williams, me gustaron sus dos looks muchísimo. El del brilli brilli más, porsupuesto.




Y para terminar posiblemente una de las peores de la noche, que al menos lo de Salma brillaba.  
Paz Vega  ¿Qué es esto?




17 enero 2018

Time´s Up sí pero ojo con tocarme a mis ídolos


Hasta Louis CK todo iba bien. Con Kevin Spacey y Harvey Weinsten la cosa parecía clara: demos voz a las víctimas que siempre tienen la razón. Pero cuando uno de esos nombres te cae simpático todo se derrumba y a pesar de nuestro super feminismo, empiezan las justificaciones:

"Sabías donde te metías"
"¿Por qué has ido a su piso si sólo querías charlar?"
"¿En serio? ¿Subes a su coche y pretendes que no se saque la chorra?".



Lo de Louis CK fue el primer jarro de agua fría porque el tipo les pedía amablemente que lo vieran masturbarse. Y pensamos: "Joder, el pobre se lo curraba, eso no es acoso por el amor de Dios". Pero hasta él mismo lo reconoció. Una cosa es pedirle a cualquiera que te mire tocarte y otra es hacerlo desde tu posición de poder. Era un caso de acoso en toda regla. Aún así pensamos: "¿Por qué decirlo en público? Haberle mandado un wattshap. Yo quiero ver más Louie, dejad esta mierda". 




Hace una semana se me rompió el corazón con la noticia de que James Franco también era uno de los acusados de abuso. Pero claro, piensas ¡Es James Franco! Que a nadie se le escapa que el tío no es un santo. ¡Que ese señor se subió a presentar la noche de los Oscar puesto hasta arriba de marihuana!. Lo raro es que te subas a su coche y simplemente te lleve a casa. ¡Que sabes donde te metes!   

Así que ¿Por qué tengo que creerle a una rubita, aspirante a actriz, que no ha hecho más que dos cortos en su vida y que puede incluso estar beneficiándose de este escándalo... que este hombre se aprovechó de su poder sobre ella para que le hiciera una felación?. No tengo por qué hacerlo. Tengo que pensar que no era para tanto, que exageró. Como él dijo: "No fue exactamente así". Que los chicos hacen esas cosas. ¡Que de eso al abuso hay un mundo!

Y llega entonces el comunicado de las francesas, abanderadas por Catherine Deneuve y dice que las cosas se están sacando de madre. Y sus argumentos parecen sólidos. Los americanos son exageradamente puritanos y cuando se les mete algo en la cabeza, a ver quién se lo saca. No se puede llamar acoso a cualquier cosa ¿Y qué pasa con la galantería? Los hombres ya no van a querer tocarnos la rodilla, acariciarnos de soslayo... ¿Qué estamos haciendo? ¿Van a tener que mandarnos un burofax para que sepamos que quieren irse a la cama con nosotras? ¿Un burofax que necesitará una respuesta firmada y sellada con un SÍ como una catedral para empezar a hablar? ¿Nos estamos cerrando a la sexualidad? ¿Estamos tirando por la borda tanto esfuerzo por lograr la libertad sexual? ¿Volvemos a los 70? Todo parece problemático y complejo. Es claramente el comienzo de una Caza de Brujas de la que no se va a salvar nadie. ¿Quién será el siguiente? Me han tocado a mi Louie, a mi James ¿Qué me espera, Redios?
 


Y entonces llega el asunto de Aziz Ansari. Él conoce a una chica encantadora, tienen una cita y ella sube a su casa. Están charlando, pasándoselo bien pero ella da muestras de que no le apetece follar para nada. Él estas señales no verbales ni las ve venir y sigue adelante. La besa, se quita la ropa, le quita la ropa, practican sexo oral. Él sigue besándola pero ella no le responde los besos. Ella le dice que se quiere ir. Él le pide un taxi. Ella se va. Al día siguiente él le escribe que pasó una noche divertida y ella le contesta que no lo fue para nada. 

Lo primero que piensas ante este párrafo es "TÍA, COÑO ¿PARA QUÉ SUBES?". Pero entonces lo ves. 

Y todo cobra sentido.

Hagamos una prueba. Cojamos el párrafo anterior y démosle la vuelta:

"Y entonces llega el asunto de Aziz Ansari. Él conoce a una chica encantadora, tienen una cita y él  sube a su casa. Están charlando, pasándoselo bien y él da muestras de que no le apetece follar para nada. Ella estas señales no verbales ni las ve venir y sigue adelante. Lo besa, se quita la ropa, le quita la ropa, practican sexo oral. Ella sigue besándolo pero él no le responde los besos. Él le dice que se quiere ir. Ella le pide un taxi. Él se va. Al día siguiente ella le escribe que pasó una noche divertida y él le contesta que no lo fue para nada". 

La diferencia entre los dos párrafos es que el primero nos suena muy normal. El segundo nos resulta de otro planeta. No va a pasar. Nunca.

Básicamente porque nosotras podemos estar en un piso con un chico charlando y punto. Entrar en la casa, coche, habitación de hotel de una persona no significa aceptar que va a haber sexo. Es más, puedes querer sexo hasta que el tío diga alguna imbecilidad y se te quiten las ganas. 

El problema es que damos por hecho que la casa, coche, habitación de hotel del chico es LA BOCA DEL LOBO. El problema es que ellos han aprendido que esto es así. El problema es que ellos han aprendido que su ERECCIÓN es definitiva. Si la tienen ya no hay vuelta atrás. "Conseguiste que me empalme tía, eres una calientapollas, ahora tienes que hacer lo que has venido a hacer".

Y todo esto es lo que tiene que cambiar. Quizás no tienen la culpa ni James Franco, ni Aziz Ansari ni Louis CK por siglos de sometimiento. Quizás tenemos que aprender a decir que no. Pero por Dios ¿En serio? ¿En serio hay que decir algo tan desagradable como "Un Alvariño por favor. Ah por cierto! que no me apetece follar"?.

A veces nosotras también hemos tenido la culpa, por jugar  a aquello de "No, no, ahora no, bueno sí, pero poco". Todas lo hemos hecho, les hemos enseñado mal. Pero ellos no deberían ser idiotas. No deberían hacerse los idiotas, Tienen que saber diferenciar entre un "NO PERO SÍ",  de un "NO VA A PASAR NUNCA". No pueden ser tan listos para unas cosas y tan tontos para esto.

Todas estas mujeres se han sentido humilladas, todas han vivido estas situaciones sin querer y por razones que se les escapan (miedo, shock, admiración, angustia). Pero lo han vivido y deben decirlo. Para que una habitación deje de ser una BOCA DEL LOBO. Para que seamos por fin, iguales.


04 mayo 2017

Girlboss

En la séptima temporada de "Portlandia", esa comedia maravillosa de Fred Armisen y Carrie Brownstein que disecciona la sociedad urbanita a golpe de parodia,  hay una trama en la que se reivindica el poder de los hombres. Una pareja de un padre y un hijo (éste interpretado por Carrie Brownstein) se hacen preguntas del estilo "Qué pasa con los hombres?". Piden firmas, componen un rap y organizan un cineforum para hablarles a los chavales de directores que no conocen como Brian de Palma, que ya está bien de tanta Kathryn Bigelow... porque parece que por fin, en 2017, el feminismo es tendencia.



The good fight, Big little lies, Feud, The handmade tale, son series en las que las mujeres son las protagonistas absolutas.  Girlboss es una de ellas y como no, su productora ejecutiva, Charlize Theron, una de las feministas más influyentes. El problema viene cuando los rumores y noticias sobre la vida real de la protagonista, la millonaria del mundo de la moda Sophia Amoruso, que creó de la nada y en tiempo record la plataforma de venta online de ropa vintage Nasty Gal, ensombrecen el discurso y el feminismo desaparece.

Yo, que soy poco de leer artículos antes de ver una serie, no me había enterado de nada. No sabía de polémicas, ni lo que era Nasty Gal, ni conocía la autobiografía de Sophia. Así que simplemente vi la serie. Y me encantó.

También es verdad que siento mucha empatía hacia las locas integrales. Esos personajes supuestamente fuertes, egoístas, petulantes e inmaduros me fascinan.  No es casualidad que la propia Charlize haya sido el mismo personaje en la obra maestra de Jason Reitman "Young adult", una mujer estancada en los 80 que no podía avanzar. Jason Reitman y Diablo Cody apostaban por una no evolución y su personaje acababa en el principio.

Aquí, no olvidemos que estamos en una comedia y que ya parte con un aviso: "Esto es una versión bastante libre de una historia real". La showrunner Kay Cannon (30 Rock, New Girl) sabe bastante de gente insoportable y mucho más de cómo convertirla en entrañable y si encima tenemos a la preciosa Britt Robertson que parece que en su vida ha matado una mosca, no hay más que hablar: La zorra es nuestra mejor amiga. Por más que la verdadera Sophia Amarouso sea una arpía despiadada, nosotros estamos entregados.

La primera temporada hace un recorrido por los primeros años de la vida empresarial de Nasty Gal, que va del año 2005 a 2008 y es muy gracioso comprobar que a pesar de ser hace escasos 10 añitos, aquello sin Facebook y sin smartphones parecía el paleolítico  (maravilloso el capítulo que muestra un foro de internet que discute frente a frente en una mesa redonda). La serie no pretende ser un panfleto de autoayuda para dummies, ni una oda al feminismo, más bien critica la personalidad egocéntrica de Sophia y repasa los aspectos más importantes de su vida: la problemática relación con su padre, el vacío de su madre que la dejó siendo niña, su pareja, su mejor amiga... y la verdad que hay capítulos que podrían entremezclarse porque el hilo conductor que es la creación de la empresa no tiene más que 4 momentos álgidos. Simplemente son apuntes bien contados, bien escritos, emocionantes a veces, de la vida de una chica que ha llegado a lo más alto y que como todos los genios solitarios, básicamente lo que busca es el amor. 

Realmente leyendo noticias actuales sobre la vida de Sophia Amouroso nada me extraña. No es lo mismo llevar una empresa tú sola que tener 50 empleados y en la vida real una es zorra hasta que se muere. Pero para eso está la ficción, para hacer que los personajes crezcan, recapaciten y te hagan llorar. Y a la mierda las noticias de Google.


19 abril 2017

Big little lies

Es bastante lógico comparar esta serie con Mujeres desesperadas por varias razones: una muy obvia es que se trata de amas de casa ricas y la segunda razón es que se aprovecha de un misterio para usarlo de excusa para todo lo demás. En aquella ocasión ni falta que hacía saber por qué se había suicidado Mary Alice pero como caramelo era muy rico. Pues aquí pasa lo mismo, habrá un asesinato, aunque no sabemos de quién y nos lo dicen nada más empezar la serie, por si la presencia de Reese Witherspoon, Nicole Kidman o Shailene Woodley no fuera suficiente para mantener nuestra atención. 



El viaje es lo suficientemente bueno como para vivir sin el misterio pero el misterio tiene otra intención. Durante toda la serie nos muestran las reacciones de testigos random que en sentencias tajantes definen a nuestros personajes. Así que vemos la realidad, lo que pasa realmente de puertas adentro en las mansiones de las protagonistas, pero también la imagen que proyectan entre los vecinos de Monterrey, California, un pueblo de ricos en el que las apariencias lo son todo. Y con este detalle esta serie se hace brillante.

También, Big little lies tiene relación con la otra serie del momento, Por trece razones, porque ambas hablan de temas candentes como el bulling, los abusos machistas y el límite del consentimiento. Es verdad que es un tema de moda, pero me encanta que cada vez más entendamos lo que es una violación. Que puede existir aún si la chica ha decidido ir a la habitación con un señor o incluso si ese señor es su marido. En la época de Acusados necesitamos dos horas de metraje, un jurado y docenas de testigos  para entenderlo. Ahora gracias a dios lo entendemos, lo hablamos, lo contamos. 

El creador de todo esto es David E. Kelley (Ally Mc Beal, Boston Legal), está basada en la novela de Liane Moriarty y yo creo que lo mejor es la dirección de un candiense llamado Jean Marc Vallée (Alma Salvaje, Dallas Buyers Club) que juega como un crio con el montaje y la música para mostrarnos lo que pasa dentro de las cabecitas locas de las protas. La BSO es brutal. Toda la serie va en cámara al hombro así que no hay descanso, es incómoda y visceral. Vallée además hace una cosa que me encanta, no se acerca a sus personajes más de lo necesario, no se recrea en los primeros planos. No necesita subrayar nada porque sabe que lo que cuentan es lo suficientemente jodido.

Después de ver estos 7 únicos y resolutivos capítulos queda claro que no habrá segunda temporada pero ahora parece que se lo están planteando. Yo creo que no hay más que rascar, pero cuando gente como ésta se pone, es posible que saquen oro de la nada. Yo mato por ver a estas mujeres en otros 7 capítulos más, mi corazón quiere que suceda, aunque mi cabeza grite que es un error nefasto.





Ver esta serie es un must, pero lo más interesante de todo es comprobar que Nicole Kidman es ya más joven que Reese Witherspoon a pesar de llevarle 9 años. ¿Como es posible que esté tan perfecta, tan preciosa, tan tersa, tan natural si en las alfombras rojas nunca nos convence? ¿Por qué aquí aguanta los primeros planos como una campeona y no tiene ni una arruga ni se adivinan señales de rellenos botulímicos ni nada?  ¿Como puede ser tan Diosa?

Yo tengo aquí mi corazón dividido porque claro ¿¿En los Emmys qué va a pasar?? Yo es que creo que Nicole se lo merece mucho pero es que Reese, Dios! Reese es la perfección. Pero ¿Qué más da? Sabemos que nada de esto será posible porque las bestias pardas de Susan Sarandon y Jessica Lange estarán en la misma categoría. Será el año más injusto de la historia. La única que puede salir ganando es Laura Dern que dudo mucho que se le escape el premio a secundaria. 

Ah! Y por supuesto esto no es comedia negra aunque como siempre, en todas las plataformas se haya definido mal. Es un drama en toda regla. Puedes reirte con los personajes, pero la comedia es otro universo.

Big Little Lies es la serie que mejor ha plasmado en la historia de la ficción lo que es la violencia de género y sólo por eso todo el mundo debería verla. Es una serie sobre mujeres, sobre lo mal que se llevan, sobre lo bien que se llevan, sobre lo sencillo y lo complicado que es entenderse y llegar a la verdad.



18 abril 2017

Girls, series finale

Puede que una de las cosas que más me moleste de Girls sea su manera de ningunear a los secundarios. Por eso  disfruté tanto del momentazo que podría definir la serie: el discurso en el baño de Shoshana en boca de todos esos personajes que gritan que ya está bien, que Hanna siempre es la protagonista. y esto, que lo ha escrito Lena, a mí me parece que la redime bastante. 

Ni Marnie ha podido nunca hacerle sombra. Y yo con esto no he disfrutado. A mí siempre me ha parecido irreal, caprichosamente desequilibrado. Una serie llamada Girls no creo que debiera ser una oda al individualismo ni al egocentrismo ni al egoísmo. A veces Shoshana salía 20 segundos. a veces nada. Y ni siquiera tenía trama. Era aparecer, decir una nimiedad y ya. Triste para Shoshana, triste para Zosia, fatal para el drama.

Pero bueno,  parece ser que esto es la posmodernidad. "Girls es que no es así. Girls es diferente. Girls muestra por primera vez mujeres "reales" haciendo cosas reales". 

Para mí es que la realidad es mucho más que una chicha asomando por debajo de un crop top. 

Pero hablemos del final. Lo malo de no confiar en tus personajes, de no hacerlos independientes y necesarios es que cuando quieres crear un final no te quedan muchas cartas con las que jugar. Jessa y Adam salian más en las dos últimas temporadas porque su relación bebía de Hanna, es más, hasta hubo que clonarla.

Así que había que provocar un cambio y qué mayor cambio para una mujer que ser madre. En una serie tan moderna como ésta, que ese niño acabe con padre no parece una salida muy lógica. El padre será Marnie que lo vive como una condena para exculpar sus imperfecciones :"A veces uno no tiene que ser feliz". Aguantará en esa casa un mes y luego se irá a estudiar derecho que es como lo peor que te puede pasar en el mundo, si no fuera por el hilo de esperanza propuesto por la madre de Hanna acerca de la jueza de chaqueta de cuero.

Girls es una serie moderna , "La voz de una generación". "La serie que representa a las mujeres de verdad", "El posdrama". Y tenemos a una chica que se convierte en mujer. Y lo hace logrando un vínculo con su hijo. Y que la serie más posmoderna de la historia de la televisión, proclame la maternidad como síntoma de madurez y de autorealización me parece muy retrógrado.

Es muy fácil hablar de modernidad con elementos superficiales y externos... es que esta chica no es guapa, tiene varios kilos de más y sale abierta de patas con todo el chichi al sol. Ahá. 





Lo real es otra cosa. 

Lo real emociona. Y no tiene nada que ver con tu peso o con que calces unas Vans o unos Manolos.


15 abril 2017

LOST, segundo visionado

Fue en Navidad, estábamos en Las Palmas dando vueltas por el menú de Netflix y apareció: Perdidos. Ver temporada uno. Y eso hicimos. Con miedo, como no, porque la habíamos defendido hasta la extenuación. Si los haters tenían razón ¿Ibamos a asumirlo? 

Todos los que me estáis leyendo sabéis que no solo escribía sobre Lost aquí si no tambien en  "Los teóricos". Demasiada responsabilidad. Demasiada parcialidad. Pero los que me conocen de verdad saben que no me ciego, que soy radical pero no miento. Si encontraba una sola grieta, una sola muestra de estropicio narrativo vendría aquí y lo diría. Porque sí, durante los meses que duró nuestra aventura, solo pensé en vosotros. Lost  siempre fue una serie para compartir.

Cuando la serie acabó en mayo de 2010 la gente se echó a las redes, agunos a las calles y hablaron. ¡¡¡Hay vídeos!!! hay links que aparecen en un par de búsquedas nada exhaustivas. Los nombres de los que la odiaron están ahí. Aparecen titulares como "Perdidos nunca va a soportar un segundo visionado". Estigmas que la red mantendrá por siempre. Cuando odias algo, las sentencias son más drásticas. Si cambias de opinión con el paso de los años, a ver como te desdices sin ruborizarte.

Nosotros, que estábamos en la orilla opuesta comenzamos con la serie. Ver Lost por segunda vez es una experiencia completamente distinta. El problema / la maravilla de Lost era que cada uno se hacía su película. Cuando empezaron las teorías, no sólo veíamos la serie, sino que defendíamos una teoría. Si de pronto tu teoría iba a tope con los viajes en el tiempo, cualquier cosa que se desentendiera de ese rumbo la negabas, y claro, veías la serie que te daba la gana. Eso no iba a pasar con esta segunda experiencia. Ahora veríamos Lost de verdad. La serie que era. 

Lo primero que sentimos nada más empezar fue una falta absoluta de presión. No nos importaba nada qué era esa isla, lo sabíamos. No nos hacíamos ninguna pregunta. En ese momento nos dimos cuenta de que iba a ser un viaje de puro disfrute, de pura emoción, con la gracia de poder comprobar o no, que todas las respuestas estaban ahí y que si teníamos razón, habríamos ganado.


Ver esta serie en un primer visionado con la locura de los blogs y esos cientos de comentarios después de cada capítulo era algo muy nuevo y tan intenso que creo que nunca se va a volver a repetir a esos niveles. Durante este segundo visionado también vine al blog para leer los comentarios  que habíamos escrito 10 años antes y flipé!!! Flipé con nuestro nivel de reflexión. Por poner un ejemplo... durante Dharmaville, nace el hijo de Horace y Amy. Pues la primera vez que vimos Lost, antes de que se dijera que ese bebé era Ethan nosotros lo habíamos comentado en el blog! Lo sabíamos, especulábamos con las informaciones, teníamos esa capacidad de análisis tan exhaustiva.  Y en nuestro segundo visionado yo no me acordaba!!! Dijeron que el bebé era Ethan y ¡yo me sorprendí! dije "Ayva". Diez años antes éramos SUPERESPECTADORES, para lo bueno, y para lo malo. Ahora me había convertido en una paleta. 


No voy a hacer un resumen de la serie ni analizar los puntos que recogen esa explicación final que nadie vio. Pero voy a hacer una lista de por qué hay que ver esta serie al menos dos veces en la vida:



Descubrirás en el propio piloto por palabras de Locke que esta es una historia sobre el bien y el mal mediante esa imagen tan repetida de dos piedras, una negra y una blanca, que se volverán a mostrar al menos en 3 momentos más. Durante el descubrimiento de Adán y Eva en las cuevas y cuando juegan en la última temporada los mellizos del infierno.


Con la falta de teorías y el fin de la especulación absurda, solo tienes un objetivo: amar a los personajes. Así que de pronto te ves babeando por los coreanos cuando antes te importaban un pimiento. Y hasta lloras las 5 veces que se mueren como si fueran una.



Personajes como Juliet, por ejemplo... a la que odiaba y ahora amé desde el minuto uno.
Su "I love you James" quizás fue la frase que más y mejor me hizo llorar la segunda vez.


Los capítulos que recordabas como malos ¡No eran tan malos! Bueno, sí. Pero ¿acaso tienes que esperar una semana para ver el siguiente? No, puedes verlo enseguida.


Las primeras 3 temporadas de Lost son maravillosas pero la tercera es brillante.  Con esos otros, ese Ben boca abajo en la sala de operaciones, esa zorra de Juliet. Está todo tan bien contado que si tu cabecita hizo bien su trabajo y lo ha olvidado un poquito, volverás a vibrar.


No sufres con la presencia de secundarios que no le importan a nadie porque sabes que tienen los días contados. Y sólo esperas el ansiado momento de su muerte que encima es top.


No, con Desmond no te vas a emocionar más porque es imposible. El nivel es siempre lágrimas nonstop. Funciona, es un must.



El verdadero coñazo de Lost ha sido siempre él. Sayid, nunca me cayó bien y el segundo visionado no ayudó. 

Lo peor de Lost fue la sexta temporada. Los personajes iban y venían sin ton ni son. Ahora estamos aquí y en 3 horas estamos en la otra punta de la isla, espera que me he olvidado la linterna y la vuelvo a cruzar en tiempo record. Los últimos capítulos vistos por segunda vez son un poco risibles. Ahora me subo al submarino, ahora me voy al avión... pero todo eso no lo vimos en su momento, a menos yo no. Yo me lo había comido con patatas. Esta vez me sentó mal. Pero aún así sufrí, me emocioné y lo disfruté porque el drama estaba siempre por encima. 

No entendí para nada la misión de Sayid fuera de la isla matando a todo dios como emisario de Ben ni falta que me hace.

Lo que sí voy a defender siempre es que las respuestás están todas ahí para el que quiera verlas. Que no hacía falta hacer un repaso final. Y que la decisión de no contar qué es la isla es parte de la explicación final, la que se mete en las preguntas fundamentales de la existencia que no serán respondidas aquí teniendo en cuenta que esto ha sido claramente (y esto sí que se ha repetido bastante) un viaje de la ciencia a la fe. Y la fe tiene la peculiaridad de no saber de lógica.

El que siga negando esto y pidiendo por favor que le expliquen qué es la isla sigue sin ver lo esencial. 

Nada más, yo por mi parte os invito a que la reviváis, porque es una experiencia maravillosa. A lo mejor la odiáis menos o descubrís que se puede seguir amando una serie sin amar el final. Sin vomitar bilis, sin hacer chistes rancios. Sin revivir esa mañana de Cuatro oyendo a la Siñeriz hablar del perro. Sólo por poder volver a vivir esos paseos por la playa con música de Giachino, por volver a disfrutar de una aventura clásica, intensísima, apasionada y esta vez, sin presiones, con la tranquilidad de estar de vuelta. En serio, sólo por volver a llorar como niños. Yo creo que vale la pena.

De vuelta

Después de 4 años de ausencia me pareció que ya era hora de volver. En realidad nunca dije adiós, ni siquiera hasta luego. Y tampoco dejé de escribir por una rabieta en plan "Ya no hay nada en la tele, la vida es una mierda". La única realidad es que abri una tienda que me ocupa el 100 por 100 de mi tiempo y dejé de tener vida. Por no escribir no escribí ni estados de Facebook. Y no, no tengo más tiempo ahora, sigo con el mismo trabajo, el mismo estrés, pero de pronto siento que con la llegada de Netflix y HBO, todo vuelve a su cauce, vuelve a haber ficción interesante, vuelve a haber historias y esa felicidad te da ganas de venir a contar todo lo que ves. No es extraño que lo último que escribiera en este blog fuese sobre Breaking Bad... porque quizás fue la serie que marcó el final de aquella maravillosa época dorada.

Estos 5 años, salvando excepciones (todas de 20 minutos) fueron la NADA. No recuerdo ni una serie que me haya gustado de verdad. El otro día me hicieron una encuesta ¿Qué series te gustan? Y puse Lost!!! como los abuelos esos que cuando le pregunan cual es su película favorita dicen La fiera de mi niña. Me sentí una señora que solo sintoniza TVE  y dice que no ve nunca Telecinco y enseguida lo cambié y puse "Portlandia" pero sufrí porque busqué y busqué y no encontré ninguna serie de 40 minutos en mi cabeza.

Netflix lo cambió todo y parece que HBO a pesar de tener la peor interfaz de la historia, promete. Susan Sarandon, Nicole Kidman se pasan a la tele y nos devuelven la vida.

Pero antes de hablar de todas esas series nuevas, del final de Girls, de Trece razones, de los mil standups... tengo que hablar de algo importante. En estos últimos meses hemos revisionado LOST.

Sí, es así, y es algo que tengo que contar.


30 septiembre 2013

Breaking Bad: series finale

No leas si no has visto el último capítulo de Breaking Bad.


Breaking Bad. S5Ep16: Felina. 


Dicen por ahí que el título es por los tres elementos químicos: hierro, litio y sodio que sería lo mismo que decir "Sangre, meta, lágrimas". Bonito ¿eh?

Sabíamos que nos iba a gustar, pero ¿tanto? Demasiada perfección aturulla. Una se queda pensando  ¿qué mierda podemos ver después de esto? ¿cómo se puede superar algo así?

Nunca ha habido un capítulo ni medio mediocre, todo ha sido siempre de un nivel más allá de lo lógico. No sólo fue un final grandioso, sino que fue el mejor capítulo de la historia de la serie.

Cuando es así, la tristeza deja paso a la admiración. No podemos sentirnos mal porque haya acabado, debemos ser felices por haberla vivido.

Ha habido muchas cosas maravillosas en el capítulo pero yo pienso guardarme 3: el planazo de la cocina, Walter alejándose tras mirar por última vez a su hijo y la despedida final, el duelo al anochecer sin armas, las cabezas asintiendo que "estamos en paz, Jessie". "Sí Sr. White, lo estamos".

Mierda, ya lloro de nuevo. 


Pero es que no se puede elegir!!! porque está ese principio con Walter hablando con Dios, llaves cayendo y PUM, nieve fuera y hasta asoma el sol. La redención iba a llegar, bitches. E iba a ser tremenda. 

El ricino, claro, para la puta de Lidia que morirá en la cama donde Mike le perdonó la vida años atrás.Y la Stevia!!! ¿desde cuándo lo sabían? Qué brillantez.

¡Y los químicos snobs! que parecen los padres de Marty después del viaje en el tiempo, viviendo una vida regalada. ¡Pues claro que no los iba a matar! ¿Cómo pudimos siquiera pensarlo? ¡Y esas lucecitas rojas! El punto de comedia para que además podamos despedirnos de los entrañables camellos de Jessie.

Y Skylar. ¿La perdonamos? Bastante tuvo con que todos por boca de su marido la llamáramos "puta zorra". Venga, ya está, ale, a vivir sin él. Como puedas, como nosotros.

Y Jessie, que perdona a su tutor, padre, amigo, socio al que odia pero adora, y se vuelve asesino por fin, pero de verdad, con sus propias manos, que ya era hora. Libre por fin, Feliz por primera vez.




Y Walter... que quería sentirse vivo. Skylar habla por nosotros cuando le pide que deje de decir que lo hace por su familia. Pues claro, fabricar meta era lo más parecido a la felicidad ...

Y Heisemberg, que consigue lo más grande: Jessie le ha dejado el legado. Muere en el lugar del crimen, en el lugar donde se cocina la droga más pura, la más azul, la obra maestra. Y ahora y para siempre ES EL PUTO REY.



10 agosto 2012

Community


No sé por qué razón hubo un día en que odié Community. Vi el piloto, me pareció exagerado, artificial y fue un no rotundo. Tan rotundo que pasaron 3 años hasta que volví al capítulo dos. Supongo que volví por la sequía veraniega, y porque le creí a mi novio cuando me contó que en comunidades bastante fiables se hablaba de un in crescendo notable.

Así que se hizo con las 3 temporadas y nos pusimos a verla. Cuando pasa eso, cuando te pegas un atracón de serie, es decir, 72 capítulos en dos semanas, tu vida cambia por completo. La cosa es que pudimos parar, pudimos estirarla en el tiempo, repartirla entre agosto y septiembre, y nos lo planteábamos cada día, unos segundos antes de darle al play. Y no, porque cuando una serie te entra, te entra hasta las entrañas. Y todo es maravilloso hasta que se acaba, y entonces te quieres morir porque cuando Community se va, tu vida sigue en Madrid pero tu corazón se queda en Greendale.


Community es una sitcom de 22 minutos creada por Dan Harmon y su piloto, como el de casi todas, cumple sin más. Nos presenta a los personajes, y creo que a mí me tiró para atrás por la cantidad de referencias cinéfilas que soltaban casi todos. No me gusta cuando se ve al creador en boca de cada personaje (como pasa en Girls). Además, de todos los secundarios posibles (que son infinitos), en el piloto sale el que menos me gusta, el profesor de Antropología, un tipo que no me hace ninguna gracia. Así que ante un piloto que me dio igual y con tanta serie que ver, hace 3 años tiré la toalla, aunque la presencia de Chevy Chase fuera un aliciente muy tocho.

La cosa es que en esas referencias está el quid de la cuestión. El piloto nos cuenta que aquí el leit motiv es y será siempre el "Club de los cinco" y vaya si lo es. Porque la serie toca el cielo en lo esencial: cuando los personajes están reunidos en la sala de estudio, Community es brillante.

La primera temporada cuaja enseguida, y cada capítulo va a más. Es imposible no hacerlo con la presencia de Ken Joang, el profesor de Español, que en el capítulo dos da el pistoletazo de salida para llevarnos a un universo cada día más absurdo. Un universo que no puede tener otra mascota que no sea el "Ser humano" perpetrado por Pierce y el decano.


Pero aunque la disfrutaba, a mí había una cosa que me mosqueaba bastante. La chica, la de la tensión sexual oficial, Britta, no tenía el sex appeal necesario para tenernos ahí pegados. No era Robin Sparkles. Era graciosa, pero tenía la cara como muy operada, su rubio no parecía natural, y la química con el bombón de Joel Mchale era nula. Era como muy artificial, muy metida con calzador. Y no hablo de belleza que con Pam y Jim en The office quedó claro que podemos babear con una pareja que no sea lo suficientemente mona. Hablo de carisma.

Así que mientras mi corazón y mi razón se debatían entre interesarse o no por los pormenores de esta pareja, Dan Harmon tomó la decisión de cargarse de un plumazo la tensión sexual, nada de amor, nada de parejas, nada de fondo, aquí a lo sumo vamos a preocuparnos por si llegamos a tiempo a la cafetería para tomarnos la ración de pollo frito. Y así la serie empezó a crecer y crecer, haciendo de lo referencial su identidad. Para conseguirlo necesitaba de un paladín y ese iba a ser Abed, un estudiante con Asperger, que sólo logra habilidades sociales cuando se pone en la piel de un personaje de ficción. Así que Dan Harmon, como buen cuarentón friki, juega a ser dios haciendo en cada capítulo el homenaje que merece toda esa ficción que lleva en el alma. Y todo esto pudo hacerlo porque la serie nunca fue un Friends, al no ser una bomba de rating, uno puede hacer creativamente lo que le de la real gana.


Los personajes son 7, son muchísimos y completamente distintos. Jóvenes, viejos, negros, blancos y todos han tenido que volver a estudiar porque por alguna traumática razón han visto interrumpida su formación universitaria. Es gracioso que un tipo de 40 años que está de vuelta de todo estudie en la universidad, pero lo es más que sea el mejor amigo de uno de 18. Así que aquí hay mucho de nostalgia ochentera: "Esta gente ha crecido en los ochenta, todavía usa el teléfono para llamar" dice Troy en un capítulo en el que Britta pide que escondan su móvil para no quedar con su ex. Y es mucho más eficaz cuando no lo hace de manera desenfrenada como en el horrible capítulo del videojuego en que los personajes son figuras de 8 bits.

Seguramente mis capítulos favoritos son el homenaje a Goodfellas, el de los zombies, el del paintball, por supuesto el de las 7 líneas temporales y más que todos, el del bolígrafo desaparecido. Mi ojito derecho es Annie, pero muero de amor por Jeff y si mañana me pide que lo deje todo, me voy corriendo (Mi novio me ha dado el visto bueno y dice que lo comprende).


La temporada dos me parece la mejor y con la tres lo pasé bastante mal. Y hay una razón, la misma que tuvo Chevy Chase para empezar su guerra particular contra Harmon. Resulta que como casi siempre, la gran estrella tiene problemas artísticos con el autor. La verdad es que Chevy Chase nunca había hecho nada lo suficientemente profundo como para criticar Community, pero lo hizo, se metió con Dan Harmon y tachó la serie de mediocre. Y yo, que la adoro, siento que el actor no se equivoca demasiado. Noté cada capricho de autor, y cuando esto pasa, lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva.

El problema vino cuando Harmon se volvió loco y se convirtió en un tirano del todo vale. Los capítulos se volvieron autorreferenciales y de pronto estábamos otra vez ante un capítulo de guerra de paintball (aunque sea un capítulo cojonudo, desprestigia al primero y parece que en realidad te has quedado sin ideas), en otro de animación, en otro de tienda de mantas...

También creo que la cosa empezó a ir mal cuando salieron de la escuela. De pronto alguien decidió que estar todo el tiempo en casa de Abed sería más divertido. 


Supongo que fue a mitad de la tercera cuando el bajón fue notorio. Y tocó fondo con el horrendo capítulo del videojuego de 8 bits, que encima en USA se emitió justo antes del doble capítulo final de temporada. Yo, mientras lo veía, me imaginaba a los pobres actores diciendo esas frases tan estúpidas en la lectura del guión y resoplando en voz alta y mirándose los unos a los otros con vergüenza. No sé en qué momento la serie perdió medio millón de espectadores y cuando esto pasa hay que cortar cabezas. 

Chase, creo que muy sabiamente, hizo todo esto público. Si estás haciendo una serie que se hunde, mejor deja clara tu postura para que no se te considere un loser, así que supongo que no le habrá molestado nada que Harmon sacara a la luz un mensaje telefónico en el que Chase lo ponía a caldo, con todos los insultos posibles pero dichos de manera elegante y sin perder la compostura. Harmon, anteriormente había soltado un speech contra Chase delante de todo el equipo en una fiesta fin de rodaje en la que por desgracia para él, casualmente estaban presentes la mujer y el hijo del actor. La razón del cabreo de Harmon era que que Chase había abandonado el set durante el rodaje del último capítulo  porque la escena no le parecía nada divertida.


La cosa es que después de varios rumores sobre la presencia o no de Chevy Chase en la cuarta temporada, al final han despedido a Dan Harmon (seguirá en la serie, pero ya no será el responsable) que será sustituido por David Guarascio y Moses Port (Happy Endings y Aliens in America). 

NBC ha anunciado que el estilo será el mismo pero no seamos soñadores, en realidad nadie está interesado por Community porque nunca fue una bomba. Y ya se sabe lo que pasa con estas series, las mueven al viernes y que sea lo que dios quiera. Pero quedémonos con lo bueno, no la han cancelado (porque querían conseguir los ansiados 100 capítulos para la sindicación) y nos regalan 13 más. 

A veces hay que cambiarlo todo para que todo siga igual. Y yo espero que la serie vuelva a su origen. Aunque me conformo con ver a todos los personajes en la sala de estudio aunque se miren y no digan nada. Bueno, que entre el decano con su disfraz y ya. Podría ser feliz con 13 capítulos así, pero ansío que vuelva la magia. Y por dios, que sea con Pierce Hawthorne, porque sin su maldad enternecedora, esta serie no sería la misma.